Curiosidades y realidades de Birmania

Birmania nos ha encantado por un sinfín de cosas que cuestan de enumerar. Su naturalidad, las sonrisas y la amabilidad de la gente, los paisajes, la historia… Pero si hay algo con lo que nos quedamos y queremos compartir con vosotros son sobre todo…. ¡sus curiosidades! En menos de un mes es difícil ser consciente de las particularidades de un país, pero Birmania se muestra sin gran esfuerzo, revelándose a cada instante tan única como es. El primer día quizás piensas que llegaste justo en una celebración al estilo Halloween, pues todo el mundo te recibe con la boca en sangre y la cara pintada de blanco… crees que en algún momento todo lo que ves cobrará sentido, pero no, Birmania es así, la dejas atrás con el mismo exotismo con el que la encontraste.

Así que sí… ¡Dentro Birmania!

Espera, ¿el tren va a gasolina?: Es nuestro cuarto día en el país y nos disponemos a coger un tren desde Bago a Yangón. Nuestra primera sorpresa es entrar a la estación y que nos atienda un señor viejecito de gafas en una oficina vieja y bien cuidada llena de aparatostes de hace años mil. Apunta nuestros nombres y pasaportes en una libreta de líneas y nos dispensa dos billetes de tren escritos a mano con todo lujo de detalles. Justo encima de toda esta escena luce en la pared un mapa de vías escrito en inglés y que probablemente pertenece a las primeras líneas de trenes del país, hechas por los ingleses, todavía en funcionamiento. Parece que las cosas no han cambiado demasiado…

DSC_0709

El traqueteo del tren y los movimientos de lado a lado te hacen pensar que subiste a una atracción de feria, pero no, es un tren de gasolina, que va despacio, como los de antes. Su ambiente es festivo: sube todo el mundo con todo lujo de cosas, armarios, flores, miles de maletas y bolsas… todo vale! En un asiento dónde Jordi y yo hacemos tetris para sentarnos, caben sin dificultad al menos cuatro birmanos! Entre parada y parada suben vendedores con comida, bebida y nueces de betel y las vías y estaciones están llenas y llenas de gente, como si fuesen una plaza. Los trenes… los trenes son toda una fiesta!

2016-02-12 14.01.05

Como vampiros en día de Halloween: Acabas de llegar al país y te sorprende ver como hay gente que sale de sus casas con la cara amarillenta, como si se hubiese dejado la mascarilla más tiempo de lo normal y se pasease con ella como Pedro por su casa. Andas por las calles y ves como todas están llenas de algo que parece sangre, de manchas rojas dispersas por todo el suelo. De repente pasa un señor y escupe delante de ti, miras extrañado, ¡ha escupido sangre!, piensas, pues el esputo ha pintado la acera de rojo… Mires a donde mires te siguen esas caras con dibujos amarillentos muy divertidas en los niños pero un poco más tenebrosas en los mayores, con esos ojos negros y esos dientes rojos y labios en sangre. En pocas horas, descubres las palabras claves que le dan explicación a todo este escenario de película: Thanaka y betel.

DSC_0932 DSC_0919

El Thanaka es un árbol que se usa para hacer la pasta amarillenta que recibe el mismo nombre. Esta pasta se usa tanto como cosmético para emblanquecer la piel como protección solar y es la culpable de que los birmanos te reciban con las caras amarillas. No obstante, es más común en mujeres y niños que en hombres. En algunos casos son dibujos graciosos, sobre todo en los niños, pero lo cierto es que hay gente a la que se le va un poquitito la mano…

DSC_1069

Y el betel, ¡es la droga birmana por excelencia! Consiste en un poco de tabaco, nuez de areca o betel y cal líquida, todo envuelto en hojas de betel a modo de paquetito. Esto se mete en la boca y se masca durante horas, provocando una sensación parecida a la ingesta de 6 tazas de café. Por eso es habitual que mucha gente escupa por las ventanillas de coches y trenes o por la calle y por eso también la mayoría tienen los dientes rojos y un poco limados, por el efecto de la cal. En cada esquina encuentras vendedores de betel que te preparan los paquetitos al momento e incluso en los bares y en el tren pasan los vendedores ambulantes. Birmania entera está lleno de esta sustancia que actúa como estimulante pero que… es cancerígena.

DSC_0087

¿Eso son huevos podridos? Los llaman “huevos de mil años” y su aspecto es, efectivamente, como si llevasen cientos de años en una cámara húmeda para que los convirtiese en verdes y mohosos. Pero, afortunadamente, la realidad es distinta. Se trata de una técnica para comer huevos sin tener que cocinarlos. Los huevos de codorniz o de pato se recubren con cal sin hervir ni nada y se dejan así durante 10 o 11 días. Después se abren y se comen, y tienen una textura muy muy muy gelatinosa… Están en todos los mercados y son famosos por la ensalada que se hace con ellos.

DSC_0045

Las cabezas son la nueva espalda: Que no te extrañe si viajando de mochilero por Birmania la gente te mira cargando la mochila con un poco de curiosidad… Y es que parece que para los birmanos la parte fuerte del cuerpo para cargar peso no es la espalda o los brazos, sino la cabeza o los hombros. Los birmanos pueden llevar mil cosas en sus cabezas y andar sonrientes y tranquilos, como si no llevasen absolutamente nada. Todo un arte por aprender.

2016-02-12 13.21.26DSC_0250

Con faldas y a lo loco: En Birmania es difícil ver a gente con pantalones, en las zonas urbanas muchos hombres llevan pero por lo general, todo el mundo viste con el longi tradicional, un trozo de tela que se anuda a la cintura y que para los hombres es de cuadritos y para las mujeres de distintos estampados. A los hombres especialmente les gustan las camisas blancas impolutas y todos llevan bandoleras o riñonera porque los longis no tienen bolsillos. Nosotros no tardamos en sumarnos a esta estética… este es nuestro intento!!

DSC_084312792354_10208645876255502_4089157522787833273_o

Lo peor, los taxistas: En todo el sudeste asiático los taxistas te agotan, te persiguen, te intentan timar y te sacan de las casillas como nunca antes nadie te había sacado. Esto en nuestras ciudades no sería un problema, pero en esta parte del mundo se las saben todas: los autobuses te paran lejos de la ciudad para que tengas que pagar a uno de estos taxistas para que te lleve, si preguntas a los locales por los autobuses de línea siempre te dirán que no, que no, que tuk-tuk mejor (tuk-tuk: taxis de aquí) y los servicios de transporte público son, en general, nulos. A pesar de esto, aunque ya creíamos que habíamos visto todo lo ruines y pesados que podían ser, en Birmania confirmamos que hay cosas que siempre pueden ir a peor.

 A las cuatro en la tetería: En Birmania las teterías son lugares imprescindibles para la socialización. En ellas se desayuna, se toma el café después de comer, se conversa y se ven películas y series. Es común ver a todo el mundo sentado en dirección al televisor y riéndose a carcajada limpia con el capitulo de la serie que emiten. Me recuerda a los bares en España durante un partido de fútbol, pero más tranquilo, tal y como lo vivía mi abuela en el pueblo. Siempre me cuenta que antes de tener televisión en casa solían reunirse todos en el Musical de Llombai para ver la serie del momento, llevaban comida y pedían limonada… hay cosas que se comparten en todas las partes del mundo! Aunque si me imagino a mi yaya y toda mi familia sentados en las mini sillas de las teterías birmanas… no puedo evitar que se me escape una carcajada. Por todo el país se suceden miles de establecimientos con mesas y sillas pequeñitas, como las que tenemos en clase en preescolar o usamos para jugar en la infancia. Los asiáticos son pequeños, pero tanto tanto… no cuela.

DSC_0823 DSC_0941

En las teterías, además, venden una especie de churros parecidos a las porras. Después de meses desayunando arroz y cosas saladas… que bien sienta mojar algo dulce en el café!! Y más con un sabor tan familiar : )

12064384_10207606044501796_2049695655_n

Películas con borrones sin escotes ni hombros: Como decimos, en los bares y teterías de Birmania es común que la gente se reúna para ver películas o series. Así que en nuestras horas de tés y cervezas nos uníamos a ellos. Lo más curioso fue comprobar que en Birmania los productos audiovisuales están censurados… Los hombros y los escotes de las mujeres aparecen difuminados en todas las escenas y si aparece alguien fumando sólo se verá el cigarrillo cuando no está en uso pero el propio momento de fumar aparece difuminado. Esto es un país en el que fuma todo el mundo… bueno, no parece que la censura sea muy efectiva!

Mercados de antes: En “Los días de Birmania” George Orwell describe de forma detallada y sensorial cómo son los mercados birmanos, y la verdad, no parecen haber cambiado mucho. Los pollos se siguen vendiendo en canastas de mimbre, la gente ocupando todo el espacio, las moscas se arremolinan entre el pescado y la carne y los vendedores duermen a la sombra. La única novedad es el empeño de algunos de querer pasar con la moto por en medio de todo este tinglao

DSC_0701

¿Riesgo laboqué? En general, en esta parte del mundo el hablar de riesgos laborales no suscita ningún interés. Desde pequeños los niños se suben a por los cocos a palmeras altísimas usando sólo sus pies y sus manos, y si se caen pues… quien sabe, el Karma o Dios lo quiso así. En un paso por Mandalay vimos varias obras en marcha, de varios pisos, en las que los obreros cuelgan de las alturas sin protección y en andenes de bambú…

DSC_0115 DSC_0117

El dinero, a las mujeres: En muchos lugares nos ocurre que a pesar de que saco la cartera y pago la cuenta yo directamente, cuando viene el cambio miran a Jordi y le devuelven a él el dinero correspondiente. Pues bien, Birmania no es uno de ellos, más bien al revés. Muchas veces, incluso pagando Jordi y todavía con la cartera en la mano, los camareros o vendedores me miraban a mi y me daban el cambio con un gracias enorme en los labios. Y es que basta pasar algunas tardes en el bar para darse cuenta de que las mujeres son las que llevan las cuentas. Siempre hay una mesa principal en la que una mujer saca las cuentas de las mesas, recibe el dinero y da el cambio que trae el camarero.

DSC_0121

Aún así, la desigualdad de género es pronunciada en Birmania e incluso en el vocabulario se nota. El sonido “Ma” significa mujer, pero también significa retrete y negativo. Por ejemplo, en la frase “Ma ti bu” el ma es la partícula que junto con el “bu” hace la negación, una especie de “je ne se pas” francés dónde el “ma” sería el “ne”.

La cocina, a leña: En la mayoría de hogares y establecimientos birmanos no hay electricidad, por lo que las cocinas van a leña. En los bares tienen una especie de estructura de hormigón con algunos agujeros por los que sale el fuego y unas plataformas para colocar la sartén. Todo un arte.

DSC_0335

Trabajo infantil: En Birmania hay una cantidad muy muy elevada de niños y adolescentes que trabajan. Atienden en las tiendas, asisten en las obras, sirven en el bar, pasean al ganado…En los bares la mayoría de camareros son chicos muy jovencitos y nerviosos que te atienden con ganas y corriendo.

¿En qué día naciste? Para los birmanos es importante el día de la semana en el nacen más que el mes o el año, como lo es para nosotros. Así en muchos templos de culto como la pagoda de Shwedagon en Yangón. Según el prefijo de tu nombre se puede qué día de la semana has nacido y ese es el día que iras al templo a “lavar” a Buda, una costumbre muy extendida mediante la que se le echa agua a estatuillas doradas con unos cacitos, como en la imagen.

DSC_0789

Volante como Inglaterra, carreteras como España: En Birmania sucede una cosa muy curiosa en la carretera. Pese a que la mayoría de coches son ingleses, de esos con el volante a la derecha, conducen en nuestra dirección, la derecha, por lo que el conductor nunca ve si puede adelantar o quien hay delante en la carretera. Esto se traduce en una manía incesante de usar el claxon cien veces por minuto y otra manía de conducir por el medio de la carretera, en vez de pegaditos a la derecha como dice todo manual. Y esto se aplica a ámbitos imaginables, como por ejemplo…el riesgo de bajar del bus. La puerta está a la izquierda, es decir, a la parte que da a la carretera, así que cuando bajas en vez de una acera o parada estás literalmente en medio del tráfico… y eso en un país lleno llenísimo de motos como Birmania, no es moco de pavo… Sabemos que a estas alturas te preguntarás, pero…¿por qué conducen así? A ciencia cierta no podemos responderos, pero sí cuentan que después de la independencia uno de los gobernadores decretó que ya no se iba a conducir como los ingleses, que a partir de ahora conducirían en la otra dirección. Y así continúa a día de hoy… Sólo la gente con mucho dinero puede permitirse coches con el volante en nuestro lado, porque son más caros.

Besos en el bar: Para llamar al camarero en el bar no hay que levantar la mano ni gritar nada, hay que hacer como si lanzaras un beso muy fuerte al aire. Esto es particularmente divertido cuando entras a un bar y hay una mesa de hombres bebiendo (generalmente no hay mujeres) y pidiendo bebidas cada dos minutos… shmuak, shmuak..! Es lo que más vas a escuchar durante toooda la noche.

Toques marcando tipazo: El juego nacional de Birmania se llama Chinlone y consiste en hacer toques con unas pelotas bastante pequeñas de bambú. Cuando es una competición se juega tres contra tres y con una red de voleibol en medio, pero en la calle ves muchos hombres, niños y chicos “entrenando”. Se ponen en círculo y se pasan el balón rotando. Lo más gracioso es ver como chicos de todas las edades se arremangan el longi de una manera muy sexy, enseñando pierna, en medio de la estación de buses o en la calle más transitada de la capital

.DSC_0603

Karaoke y risas en el autobús: Todo autobús birmano que se precie, especialmente de medio largo recorrido, debe tener una televisión. En ella no se proyectan las largas y aburridas películas de los buses de ALSA en España, sino sesiones de Karaoke, videoclips o una serie birmana de risa que llena de carcajadas el trayecto. Lo más gracioso es ver a las personas ancianas volverse locas con el karaoke o mearse de la risa por un golpe tonto en la serie. ¡Ah! Y los rezos budistas, por supuesto. En algunos buses, te machacan durante horas con la oración preferida de los birmanos que nosotros bautizamos como el “que se yo”… escuchar este mini video para saber porqué!

Tiendo por aquí, tiendo por allá: La fusión de los espacios públicos y privados es una constante en todos los países en los que hemos estado, por ello, no es de extrañar que la gente use las calles como si fuese su propia casa, cosa que, la verdad, nos gusta mucho. En general, allá dónde hemos estado no han tenido reparos de tender la ropa para que se seque por cualquier lado, pero en Birmania… ¡hay ropa colgada por todo! En las ventanas, en las barandillas de las casas y hasta en los taxis.

DSC_0755 DSC_0093

Where you go?: Después de este viaje, dudo que esta frase (que significa “¿dónde vas?” en mal inglés) se nos olvide en alguna ocasión… En cuanto andas un poco perdido, o caminas a horas un poco intempestivas por el calor, o andas con la mochila, te paras a observar un edificio precioso o pasas por delante de una estación de tuk-tuks, la gente no puede evitar correr hacia ti para preguntarte: ¿Dónde vas? Algunos quieren llevarte por dinero en su moto particular, otros solo quieren ayudarte a mirar el mapa y algunos te lanzan la pregunta pero no saben nada más en inglés, así que la conversación no va más allá. Algunas veces es entrañable, y otras… otras agota, mucho.

DSC_0092

¿Ordinary class? No, you can´t! : Sea por los vestigios de la colonización o por la imagen de gente adinerada que tienen de los occidentales, les cuesta mucho entender que quieras comer en los mismos sitios en los que ellos comen, dormir o viajar en tren. En algunos casos se extrañan, te miran y se ríen señalándote como pensando “este pobre se ha perdido y ha acabado aquí con nosotros”. En una ocasión, queríamos coger un tren de 13 horas desde Hsipaw a Mandalay (famoso por pasar por uno de los viaductos más altos del mundo, Goitek) y el hombre de la oficina de billetes casi se niega a vendernos el pasaje de clase ordinaria, porque eran muchas horas y los occidentales teníamos que ir en la superior. Íbamos con un grupito de franceses y eslovacos y todos le insistimos al señor, hasta que al final nos los vendió. Jordi y yo nos equivocamos de vagón (subimos al 1 en vez de al dos, dónde estaban los demás extranjeros) y los birmanos fliparon tanto que venían a pedirnos los billetes para comprobar si estábamos en el sitio adecuado. Nos los pidieron al menos 5 veces en menos de 10 minutos y todos nos enviaban al vagón VIP. Al rato, un señor que hablaba inglés nos explicó que teníamos que ir al número 2 y nos cambiamos. La experiencia del tren, a pesar de los asientos duros de madera, el traqueteo y el hacinamiento, fue increíble. Os dejamos unas fotos para que veáis lo que encuentras cuando cambias la clase turista por la birmana….y un video del traqueteo del tren 🙂

DSC_0599DSC_0576

Ni que deciros de las caras de sorpresa de los birmanos cuando al llegar a Mandalay decidimos acampar en la estación de tren por esa noche, como hacían ellos…

DSC_0602

De buen comer y buen beber: En Birmania es casi imposible que te quedes con hambre. En los restaurantes locales jamás te sacarán carta de comidas, así que no puedes elegir que plato te apetece comer, pero para compensarte te servirán un montón de arroz y varios cuenquitos con todo lo que han preparado para el día. Un poco de carne, verdura, ensalada, sopa… Además, siempre ofrecen té gratis! Y en las calles y algunos establecimientos tienes bidones de agua potable en los que rellenar tu botella. Así que además de baratísimo (unos 3.000 kip dos personas, 3 euros), te quedarás llenísimo y sin sed!

DSC_0813 12884611_10207606044021784_1761645247_n

Perras lobas: ¿Os acordáis de aquella escultura en la que una loba amamanta a Rómulo y Remo? En nuestros recuerdos, esta loba tiene unas tetas triangulares y grandes que jamás habíamos visto en los perros de nuestras tierras. Pues bien, todas las perritas birmanas parecen esta loba de escultura… No sabemos si es porque tienen muchas crías o porqué, pero nosotros sólo las hemos visto en Birmania.

DSC_0103

 ¿Papeleras? ¡Para qué!: En general, el sudeste asiático no es la zona más limpia del planeta, pero lo de Birmania no tiene nombre. La gente tira la basura por las ventanillas del tren y del coche, la amontona en las calles, en las afueras de los pueblos… No hay papeleras ni servicio de recogida de basura, así que cada uno, “se apaña”. La conclusión es que hay basura por todo. En una ocasión, en el Tabarwa Center de Yangón, varios voluntarios nos pusimos a recoger basura de la calle principal, para que los lugareños nos vieran y quizás reflexionaran sobre porqué hacíamos aquello… Los niños vinieron corriendo como locos a ayudarnos, pero recogían indistintamente plásticos, cáscaras de plátano u hojas, así que no sabemos si entendieron muy bien en qué consistía “nuestro juego”… En los países dónde el capitalismo ha llegado de forma repentina, estas actitudes son frecuentes, porque hasta hace relativamente poco no tenían plásticos ni materiales que no fueran biodegradables o se pudieran comer los animales.

DSC_0255 DSC_0254

Pináculos dorados bajo el sol: Birmania es, sin duda, el país de las pagodas. La más famosa es la Shwedagon en Yangón (la primera fotografía), pero esta es sólo una muestra de los miles de pináculos, templos y cucuruchos dorados que cubren el país. Vuelvo a George Orwell de nuevo para tomar su explicación sobre este hecho. Además de que Birmania es un país dónde el budismo es un pilar social, sobre todo para la etnia bamar, la predominante, las pagodas sirven para limpiar el karma de los que obraron mal y desean una mejor vida futura. En el budismo theravada, se cree en la reencarnación y en que las malas acciones de tu vida presente repercutirán en tu próxima vida, de forma que si obraste mal te puedes convertir en un animal de bajo estatus como una rana o un mosquito. Para evitar estas consecuencias, la gente acude a un monje para pedirle consejo sobre limpiar el karma (el budismo se mezcla con el animismo que ya existía en estas sociedades, así que los ritos son miles) y saber cuánto dinero gastar en la construcción de pagodas.

DSC_0784 DSC_0500 DSC_0294

Supersticiones mil y animismo: Estamos preparando un post con las supersticiones que hemos ido descubriendo en los países que visitamos, pero queremos compartiros de momento esta particularidad de Birmania. Como decíamos, el budismo y las religiones mayoritarias se mezclan con creencias que existían mucho antes de las grandes doctrinas. En Birmania en particular rinden culto a 32 nats o espíritus que viven entre los humanos y hay que respetar. En algunos casos, incluso hay que pedirles permiso con ofrendas para talar un árbol o construir un puente. Según entendimos, el budismo rige las vidas de los birmanos en los grandes ritos y a largo plazo y el animismo es a lo que te consagras día a día. Uno de los nat más famosos es el que escribe tu nombre en un libro de oro cuando haces una buena acción y por el contrario lo escribe en uno de de piel de perro cuando realizas una mala acción. Los birmanos, como os contaremos, son extremadamente supersticiosos…

DSC_0288 12722124_10207606010180938_654125347_n

Cuando se trata de comida, todo vale: Como bien sabemos los valencianos que en tiempos de antaño cocinábamos la paella con rata de la Albufera, cuando hay pobreza y la proteína escasea, cualquier cosa es bienvenida. En Birmania, comen las huevas de las hormigas rojas a modo de caviar, patos pequeños fritos, ranas enormes, serpientes… Uno de sus favoritos es mojar en una salsa que no sabemos bien que es todas las partes del cerdo, como una especie de fondú carnívora que se articula alrededor de un círculo, como en la fotografía

.DSC_048512899825_10207606045541822_245813541_n DSC_0952

¡Al rico bar!: Después de casi medio año fuera de España, la vida del bar se echa bastante de menos… Salir de la universidad o el trabajo, pedirte una caña y unas bravas, reencontrarte con los amigos… Por eso sienta taaaaan bien llegar a Birmania y comprobar que tienen un concepto de bar parecido al nuestro!! Y además, con cerveza de barril! En los otros países que hemos visitado, la cerveza siempre es de botellín, y la verdad que una caña bien fresquita con el vaso helado bajo el calor del trópico es inigualable. Además, en los bares birmanos todavía se puede fumar y es tradición que al sentarte en la mesa te dejen un recipiente con algunos cigarrillos por si te apetecen y, a veces, algunos puros de banano.

12515996_10207605982620249_823452897_n

Cajeros, motos y wifi, la gran novedad: Birmania estuvo cerrado al mundo occidental y capitalista durante casi medio siglo. Aunque parezca mentira, pues ahora todo el país está lleno de estos artilugios, el primer cajero automático se instaló en Yangón en el 2012, las motos no empezaron a venderse hasta 2007 y en 2005, según testimonio de un viajero, sólo podía accederse a Internet en un punto cerca del lago Inle…

Periódicos por todos lados: Al contrario de lo que cabía esperar en un país dónde poca gente tiene la oportunidad de ir al colegio más allá de la primaria básica, los birmanos leen mucho la prensa. Es fácil recorrer calles de pueblos, ciudades y templos y encontrar a personas de todo tipo inmersas en las novedades del día. Quizás este hábito viene alimentado por el momento político que atraviesa el país y por la reciente “libertad de prensa” que ha aumentado el número de publicaciones. Sea como sea, es un gusto ver que los periódicos se leen tanto en esta parte del mundo…

DSC_0811 DSC_0809 DSC_0779 DSC_0612

Moños con ¿estilo?: Las mujeres birmanas tienen uno de esos pelos tan característicos de Asia: negros, fuertes y largos. Imaginamos que por el calor suelen llevarlo siempre recogido, pero al contrario que algunos de sus países vecinos que lo adornan con trenzas o coleteros bonitos, por alguna razón que no entendemos las mujeres birmanas se colocan directamente el peine en la cabeza. Desde luego, una moda muy cómoda…

2016-02-12 13.22.26

Duchas a la vista de todos: En Birmania no existe el concepto de ducha como lo entendemos nosotros. En general, las casas tienen una especie de tanque con agua en el patio que utilizan para bañarse. Se cubren con un longi o pareo y con un cacito se echan agua del tanque a la vista de todos. Incluso una vez, mientras esperaba en la cola del baño de un bar, tres chicos se duchaban completamente vestidos a mi lado, frotándose con jabón el pelo negro. En una ruta de tres días que hicimos por el territorio Shan, no nos duchamos en toda la excursión, porque ninguna de las casas en las que nos hospedábamos tenía ducha y llegábamos demasiado tarde para el tanque…

Esculturas primitivas: Al contrario que otros países que hemos visitado, dónde el arte es muy sofisticado, en Birmania todavía pueden encontrarse muchas esculturas pintadas de forma primitiva. Están por todo el país y tienen el encanto de devolverte a aquellas clases de historia del arte en las que estudiabas el hieratismo, los ojos avellanados… En este caso, hasta de los elefantes!

12895482_10207606015901081_1434410591_n 12325270_10207606019781178_487890160_n

Hospitalidad: Esto más que una curiosidad es un gracias a la sociedad birmana: a los niños por salir corriendo a saludar, a los adultos por invitarnos a su casa a tomar café, por dejarnos tomarles fotos, por intentar hablar inglés con nosotros y repetirnos “Welcome to Myanmar” tantas veces… En nuestras ciudades y pueblos la cercanía, la calidez, la solidaridad y la espontaneidad son valores en decadencia, sobre todo hacia gente que no conoces y encima viene de otro país. Viajar a Birmania te devuelve la humildad que nuestras frías sociedades olvidan.

DSC_0910 DSC_0415

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Advertisements

2 thoughts on “Curiosidades y realidades de Birmania

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s