Supersticiones y ritos, fantasmas del sudeste asiático

Los viajes no son solo un trayecto por paisajes, templos religiosos y mercados… Si andas despacio y escuchas con atención el camino se convierte en una caída en picado al mundo de lo intangible, al epicentro de lo invisible, de la magia, de aquello que nadie puede ver pero que tanta gente siente. Bienvenidos al post de la imaginación, al mundo de la superstición, a la puerta hacia el interior de los fantasmas del sudeste asiático.

Como os hemos contado en los posts sobre curiosidades, en el sudeste asiático cada país es distinto y aunque comparten algunos rasgos culturales, cada uno es único en lo político, lo social y lo económico. Con las supersticiones, ocurre lo mismo. Esta es una compilación general de las anécdotas que nos hemos ido encontrando en nuestro camino, aquellas que hemos visto, nos han contado o hemos experimentado. No es un análisis detallado, ni mucho menos, una guía sobre supersticiones por país. En Internet encontraréis cientos de miles más, estas son solo fruto de nuestra experiencia y parte de nuestro viaje.

Cuando hablamos de tailandeses o laosianos no significa que todo el mundo que comparte gentilicio crea en lo que os estamos contando, pues como en nuestros países, el nivel de “supersticiosidad” (si es que eso existe) depende de cada uno y no a todos nos genera la misma sensación pasar por debajo de un andamio o cruzarnos con un gato negro.

No obstante, parece que en estas tierras lejanas y de leyendas, la magia está más viva que en nuestras sociedades y a poco que lo intentes, pronto te ves sumergido en historias de suerte y destino,  de muerte y reencarnación…¿Preparado para un viaje hacia lo místico?

CUIDADITO CON LO QUE SE TE CRUZA

Como decíamos, en nuestras sociedades los más supersticiosos temen el cruce con un gato negro, pues interpretan que algo malo va a pasarles próximamente. Esta creencia de “la cosa que augura” también existe en estos lares. En Indonesia, en nuestra travesía por la selva de Borneo, vimos pasar un pájaro muy característico llamado hornbill porque tiene un pequeño cuerno en el pico. El guía nos explicó que habíamos tenido suerte de que pasara hacia la derecha, porque si hubiese pasado a la izquierda hubiese sido un aviso de algo negativo. Esta creencia está muy presente en los pueblos que usan el río como vía principal de comunicación. Si durante la travesía se cruzan con un hornbill en la mala dirección… dan la vuelta y se vuelven a su casa!

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Una noche de charla en Laos, un laosiano nos contó una historia sobre un día de excursión en la que no paraban de pasarle cosas malas. Al final añadió… “Claro! No me di cuenta de que se me habían cruzado unos pollos mientras iba con la moto!” Le preguntamos y nos dijo que si se te cruzaban unos pollos mientras conducías, algo iba a ir mal seguro. Sin embargo, cruzarte una serpiente es buena suerte, cada uno…

NUMEROS DE LA MALA SUERTE

Lo de los números que dan buena y mala suerte es una creencia expandida en todas las culturas. En nuestro caso, combinado con un día de la semana da lugar a las más terroríficas historias (martes 13), aunque en general no es algo que altera nuestras rutinas. No obstante, en algunos rincones en los que hemos estado, los números son esenciales para tomar decisiones, elegir un número de móvil, una matrícula del coche, un día para empezar una obra, etcétera, etcétera… De todas ellas, estas son las supersticiones numéricas que más nos han llamado la atención:

.En Malasia, no busques el 4 en el botón del ascensor:

En este país tan multicultural es fácil descubrir si el arquitecto del edificio es de cultura china o no. Sí lo es, el piso número 4 no existirá de ninguna manera y del 3 se pasará al 3A y luego al 5. Para las personas de cultura china, el número cuatro es el de la mala suerte porque se pronuncia exactamente igual a la palabra “muerte”, un sonido parecido a “si” en chino mandarín. Todo el mundo quiere alejar la muerte de sus casas… así que el número 4, por ende, tampoco es bienvenido.

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. El número 9, querido y odiado: Para los birmanos el 9 es el número de la mala suerte por excelencia. Tanto es así que si el conductor de un Tuk-tuk se da cuenta de que el número de pasajeros que lleva es igual a 9, contando con él mismo, cogerá una piedra o un objeto de la calle y lo pondrá debajo de su asiento, para romper con el ciclo de la mala energía. Por el contrario, en Tailandia matan por tener un número de teléfono que contenga tantos 9 como sea posible… En cuestiones de suerte, no hay nada escrito.

 SACRIFICIOS DE ANIMALES

 Ya os contamos el caso del sacrifico de búfalos de Tanah Toraja  y de Mindat, dos sociedades muy distintas en las que se matan búfalos por motivos también muy diferentes. Y es que la cultura del sacrifico de animales no es puntual en estos lares y es fácil tropezarse con ritos y ceremonias que contengan esta práctica. Según el lugar, sirven tanto para mostrar respeto a una familia a la que se le regala el animal en sí para luego sacrificarlo, como para calmar a los espíritus o curar a alguien que ha caído enfermo. Cuando no se trata de regalos particulares, sino de ofrendas a dioses o espíritus, suelen estar aconsejados por el chamán, que según el nivel de enfermedad que tenga un familiar o lo enfadado que esta un espíritu por haber talado el árbol X, aconsejará sacrificar a un número más o menos elevado de animales.

A parte de en los dos casos que mencionábamos antes, nos hemos encontrado con estos rituales en dos ocasiones. Una de ellas, en Laos, en un pueblo pequeño cercano a Tad Lo en el que una vez al año celebran una fiesta para las buenas cosechas. Coincide con la luna llena de marzo y consiste en sacrificar por la noche un pollo como ofrenda a los espíritus y por la mañana a vacas y búfalos donados por los habitantes con los que se prepara una buena comida. Este es el vídeo de la ceremonia en la que mataron al pollo, entre bailes y delante de la televisión nacional de Laos que justo cubría el evento. Nos invitaron a presenciarlo en primera fila, como huéspedes de honor:

Pero estas ceremonias no sólo se celebran en lugares remotos o rurales. Durante nuestras dos semanas de voluntariado en Kuala Lumpur, en las calles de nuestro barrio, nuestros amigos Tina y Robin de Alemania grabaron las siguientes imágenes de una celebración india. En el centro de una de las ciudades más cosmopolitas y modernas del mundo, un chamán bebe la sangre del pollo que acaba de sacrificar… Videos no aptos para ojos sensibles!

REENCARNACION

Una de las creencias de la religión budista es la reencarnación. De forma muy básica, una persona tiene vidas infinitas hasta que logra iluminarse (como Gotama Buda y los 7 sabios) y entonces morir en paz, para siempre. Mientras, según se obre bien o mal, se volverá al mundo en forma de algo con más o menos estatus: personas o animales, todo vale. Incluso, en alguna ocasión nos han contado que hay gente que se reencarna en fantasmas… Hay que tener en cuenta que el budismo se entremezcla con muchas de las creencias y prácticas que ya existían en estos países antes de la llegada de esta religión mayoritaria, así que según el país, todo es posible. En Birmania, por ejemplo, nos encontramos con una reencarnación de un monje un poco particular… En un monasterio de Bago vive una pitón enorme de 120 años de edad a la que los monjes adoran porque creen que es uno de sus compañeros reencarnado. Cuentan que al poco tiempo de morir este monje al que todos querían, apareció esta serpiente pitón que convive con ellos desde entonces. La tienen suelta en un altar, sin ninguna protección y la cuidan como uno más… Estar frente a un animal que puede comer animales del tamaño de una gacela, cara a cara, y verla tan tranquila, fue toda una experiencia!

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MAS DE UN ALMA

Aunque los laosianos también creen en la reencarnación y la mayoría de ellos son budistas como sus países vecinos, lo combinan con la creencia de que todas las personas tenemos 38 almas que van yendo y viniendo a nuestro cuerpo. Por eso nos cambia el humor, tenemos días más felices o tristes, buena o mala suerte… por que todas estas almas te poseen. El problema, para ellos, es cuando ningún alma quiere volver a ti y te dejan solo. Por ello hay que tenerlas contentas y protegerse contra el “no alma”. Los laosianos llevan unas pulseras de colores (normalmente blancas y naranjas) que les protegen de quedarse sin ella. No se las pueden quitar nunca, tienen que caerse ellas solas.

SUPER PODERES DE LOS MONJES BUDISTAS

Aunque los budistas no creen en Dios ni en los milagros, muchas veces atribuyen poderes y milagros tanto a Buda como a los monjes más venerados que son, cuanto menos, inexplicables. Para empezar, Buda, que no se sabe si es un gigante o un espíritu que todo lo sabe, según quien te lo cuente y la estatua que observes, es todo poderoso: en las fábulas tiene el poder de hablar con los animales, de hacerse invisible, de saber quien es bueno o malo sin conocerlo… Y estos poderes parece que se transfieren a sus más fieles y sabios seguidores. Como el caso del monje laosiano que habita en las montañas de Camboya. Tiene solo 27 años y los laosianos del sur cuentan con orgullo que medita durante horas bajo la lluvia y no se moja, que es tan poderoso que los tigres no se lo comen, que las serpientes no le pican y que sólo necesita comer una vez al día (hierbas y bichos de la montaña) para sobrevivir. En el imaginario popular, los monjes pueden llegar a volar mediante la meditación.

Además de estos súper héroes, todos los monjes tienen algún que otro poder. Por ejemplo, pueden recargar los tatuajes de buena suerte, protección, etcétera. Si ya tienes uno, los monjes pueden bendecírtelo, y si no, pueden hacerte uno a la manera tradicional que ya está recargado de poder en sí mismo. Existe incluso una celebración en Tailandia dónde se hacen varios de ellos en un mismo día. Los tailandeses hacen cola para conseguir uno de los mágicos tatuajes, en un templo a 50 kilómetros de Bangkok, en Nakhon Chaisi.

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LOS MELLIZOS, UN MAL AUGURIO

 Esta extraña obsesión por los mellizos, es, por decirlo de una forma suave, una de las más tétricas que nos hemos encontrado en el viaje. En una ruta por las montañas del este de Birmania , le pedimos a nuestro guía Kham Lu que nos contara algunas historias de miedo birmanas. Era de noche y junto al fuego parecía el momento perfecto. Nos contó la historia de una mujer de su pueblo que tuvo mellizos. Después de dar a luz, uno de ellos murió y lo enterraron. Justo en ese momento llegó una ola de mala suerte: los búfalos se enfermaron, las cosechas no salían bien… así que fueron a visitar al Chamán para ver qué podría estar turbando la paz. Este les dijo que no se puede enterrar a un mellizo como al resto de personas, porque sino su espíritu atormenta a los vivos, y que la única solución era mutilarlo. Así que los birmanos sacaron al bebé, lo trocearon y lo enterraron de nuevo. Por si esto no era lo suficientemente escalofriante, a los años murió la madre. De nuevo, la enterraron como a todo el mundo y volvió el periodo de mala suerte… Ya os podéis imaginar como acabó la pobre mujer. Pensábamos que se trataba de una historia sin más, pero no, según Kham Lu, pasó en su pueblo y es una historia real.

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Ya nos habían contado que especialmente en algún pueblo de Birmania y en el norte de Laos, no le tienen mucho cariño a los gemelos . Se dice que cuando alguien da a la luz a mellizos, quiere decir que algo va mal y eso hay que arreglarlo. Uno de ellos será el bueno y el otro será el malo, nacen como el yin y el yan, separados. Normalmente, es el Chamán quien dice cuál es cuál y eso se traduce en que debe decidir a cuál de los bebés hay que sacrificar para recuperar la estabilidad en la comunidad y el buen karma de la familia. Para colmo, si no se sabe cómo elegir, se matará a los dos mellizos…

 ESPIRITUS, ESTAIS AHÍ?

En muchos de los lugares dónde hemos estado, la pregunta de “¿crees que los espíritus?” es parecida a la de creer en algún Dios o en Buda, nadie espera un no por respuesta. Las historias de espíritus nos han acompañado desde que pusimos el primer pie en Indonesia.  En Laos nos reafirman que los espíritus no pueden degustar, olfatear o tocar, sólo oír y ver, por eso es necesario por ejemplo cantarles a las vacas antes de sacrificarlas para que sus espíritus no se enfaden con ellos.  En muchas casas de estos países tienen una casita pequeña en la parte delantera a la que llevan comida y bebida todos los días. Es la casa de los espíritus… Antes de construir el hogar, hay que construir este templito para que los espíritus no se enfaden. Parece que tienen bastante mala leche, porque incluso tienes que construirlos acorde al estatus de tu casa! Y si alguna vez decides mudarte o demoler la casa, debes llevar a los espíritus a la vera de un árbol cuyo nombre hemos olvidado, para que no se sientan abandonados.

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Como ya os contamos, en Birmania existen los Nat, 37 espíritus a los que los birmanos rinden culto junto a Buda. También parece que se enfadan con facilidad, porque constantemente hay que hacerles ofrendas, pedirles permiso para talar un árbol determinado, etcétera, etcétera…

En Indonesia tanto jóvenes y mayores afirmaban que habían vistos espíritus o fantasmas y que prácticamente era absurdo no creer en ellos. En nuestra visita a Kalimantan, llegamos por casualidad a una ciudad llamada Pontianak, que curiosamente es el nombre de un fantasma de la mitología indonesia y malaya. Se trata de una mujer vampiro que murió durante el embarazo…La ciudad lleva ese nombre porque aparentemente la fantasma Pontianak persiguió a un gobernador muy importante que quiso establecerse en esas tierras. Lo más escalofriante es que para los indonesios y los malayos, si escuchan los berridos de un bebé, saben que Pontianak está cerca…La cosa es tan seria, que hasta la policía malaya tiene un video en Youtube sobre su encuentro con esta criatura (aunque no se ve na de na…)!! Desde luego, historias para no dormir…

BILIS DE LOS OSOS ASIATICOS

 Este es otro de los dramas de las supersticiones que vulnera de lleno los derechos de los animales. Se trata de la veneración china a la bilis de los osos negros asiáticos… sí, sí, la bilis. Jordi ya conocía esta tradición porque aparentemente es muy famosa y se le han dedicado muchos documentales, pero yo no tenía ni idea. No hemos estado en China pero nos topamos de lleno con esta realidad en un refugio de osos rescatados dónde la denunciaban. Todavía a día de hoy los encierran en unas jaulas muy pequeñas para extraerles la bilis hasta que ya no tienen/generan más y los matan, solo porque creen que este líquido tiene propiedades curativas inimaginables…

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Otra de estas extrañas curiosidades sobre propiedades de animales es la siguiente. No sabemos si todavía sigue en regla, pero George Orwell cuenta en su libro sobre Birmania que los birmanos se mataban por tener unas patillas de Leopardo, porque aparentemente daban muy muy buena suerte. Así que cuando se mataba uno, lo primero en desaparecer ya podéis imaginaros lo que era…

En el poblado, Flory pagó a los batidores ocho annas a cada uno, dirigió la operación de quitarle la piel al leopardo y le regaló al cacique una botella de cerveza y dos de los palomos imperiales. La piel y la cabezadel leopardo fueron empaquetadas y colocadas en una de las canoas. A pesar de los esfuerzos de Ko S’la por conservar las patillas, no quedó ninguna. Los chicos de la aldea las robaron. Algunos muchachos indígenas se llevaron los restos para comerse el corazón y otras vísceras, con lo cual creían convertirse en seres tan fuertes y veloces como el leopardo.(Los días de Birmania, George Orwell)

  NADA DE TIRAR PICANTE AL RIO

En Indonesia, en la isla perdida de Sulawesi, se lavan los platos en el río porque no hay agua corriente en las casas. Lo único con lo que hay que tener cuidado es con tirar picante al río…. Puedes tirar carne, plástico, basuras varias, quién sabe! Pero picante no, de ninguna manera. La razón es que puedes despertar a los monstruos. Algunos hablan de que los pequeños chilis muchas veces acaban en los ojos de los cocodrilos, y éstos entonces salen como locos a comer niños, en venganza…Y entonces se investiga quién ha estado de campamento, tirando picantes río arriba. Peor que el Monstruo del lago Ness, ¡a la Indonesia!

COLGANTES DE BUDA DE DISTINTAS POLIZAS

 Como en todas las partes del mundo, en el sudeste asiático los talismanes o amuletos son sagrados. Sobre todo, según nuestra experiencia, para los budistas. Se trata de unos colgantitos que contienen generalmente una imagen de Buda y que te protegen o te ayudan a varias cosas, según medallón. En una charla con un laosiano y su amigo alemán nos explicaron esta intríngulis. El alemán, que había vivido en Laos durante mucho tiempo, nos lo explicaba entre risas pero el laosiano estaba muy serio. Las risas venían porque según el collar que tengas te protege de unas cosas pero de otras no. Son tan específicos que puede que te proteja de una pistola de calibre X pero de calibre Y no, o de un coche de tal tamaño pero de una moto no. “Tienes que saber muy bien la póliza de tu talismán, si no… estás perdido”, bromeaba Michael, el alemán. Estos medallones de Buda están en todos los países budistas que hemos visitado. Se compran nuevos o se pasan de generación en generación de forma que a un bebé recién nacido se le suele regalar uno. Unos son más poderosos que otros y existe un mercado enorme. En Tailandia, por ejemplo, se ven en todos los mercados y pueden valer céntimos o una auténtica fortuna. De los más caros cuentan que están hechos con huesos de dinosaurios! Un laosiano nos dijo que antes se llevaban más los de protección, pero que como ya no hay guerra, se llevan más los del dinero y el éxito.

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SOÑAR LOS NUMEROS DE LA LOTERIA 

Muchos pagaríamos por saber qué número de la lotería o la bonoloto nos va a dar suerte…  Pues bien, los laosianos han desarrollado un sistema “infalible” basado en sus sueños. No sabemos muy bien como funciona, pero aparentemente a cada animal le asocian unos números, de modo que primero hacen los dibujos de sus sueños y luego los convierten en números. El señor que nos lo contaba estaba muy enfadado porque su mujer había confundido un tigre con un gato, “porque claro, son familia y es fácil”, y por eso no habían tenido suerte…

LA VISITA DE SHIVA

Una vez, en Malasia, visitamos las cuevas de Batu con nuestro amigo Arsen, de Kazajistán, experto en hinduismo. Son famosas porque albergan un templo hindú muy sagrado y porque desde ellas se ve toda la ciudad de Kuala Lumpur. Entramos a una de las cuevas menos transitadas y decidimos subir unas escaleras de piedra que llevaban hasta arriba del todo, una sala sagrada porque había una estalagmita muy grande. La estalagmita se parece a un lingam, símbolo que para los hindúes representa a Shiva. Pues bien, justo ahí arriba, salió de repente una serpiente que estuvo 5 minutos serpenteando entre nosotros… Nuestro amigo Arsen lo tenía claro, la serpiente es otro de los símbolos del dios Shiva así que, según él,… tuvimos una visita divina!  Fuese como fuese, decidimos que al salir avisaríamos al vigilante, por si la serpiente era peligrosa. Pero la única respuesta que obtuvimos fue.. snake? wow…!

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