Sa Pa, ese lugar agridulce de terrazas de arroz

Un tour por los alrededores de Sa Pa, una bonita ciudad al Norte de Vietnam, es imperdible. Todo viajero te dirá alguna cosa parecida antes de que llegues al país, mientras estés en el país y simplemente siempre que no hayas ido todavía. No vamos a ser nosotros los que digamos lo contrario, pues Sa Pa vale la pena, y mucho, pero… ay, ¡cuántos peros tiene Vietnam!

Después de pasar algo más de dos semanas en la contaminada capital del norte, Hanoi, nuestros pulmones necesitaban aire fresco. El cielo gris, la contaminación lumínica y acústica, la cantidad de motos… aunque estábamos a 30 kilómetros del centro viviendo en una escuela de enseñanza de inglés rodeada de campos y vacas, ya notábamos como nos costaba respirar. Así que cogimos un autobús desde Hanoi y después de una noche de transporte llegamos a las montañas.

La ciudad en sí es muy turística, pero es agradable y tiene rincones bonitos. El cielo brilla azul como hacía semanas que no veíamos y basta con separarte unos kilómetros del centro para empezar a ver los bosques y las terrazas de arroz por las que la zona gana todo su encanto.

DSC_0428DSC_0427 DSC_0430  DSC_0475

Bajas del autobús con ganas de respirar hondo y relajarte, pero lo primero que te espera mientras te quitas las legañas a las seis de la mañana es un ejército de mujeres preguntándote de dónde eres. ¿Qué les pasa? ¿Qué quieren? ¿Por qué en Sa Pa cambia el ejército de taxistas rutinario por estas mujeres tan coloridas llenas de pendientes? Todas pertenecen a distintos grupos étnicos de la zona (fáciles de reconocer por sus distintas vestimentas) y lo que quieren es ser tu guía para llevarte hasta su pueblo e “invitarte” a conocer a su familia. El precio depende de tu capacidad de negociación, pero más o menos oscila entre 20 y 40 dólares, ya que no tienen licencia y la cantidad va íntegra para ellas.

Cuesta traspasar este primer obstáculo, son agradables y no quieres que te sigan mientras buscas sitio para dormir, pero no se irán sin hacerte prometer que todo todo lo que quieras comprar se lo comprarás a ellas. De acuerdo, trato hecho, hasta otra, pero… ¿qué es eso? De los creadores de esta primera horda de ofertas, llega el segundo obstáculo: otro grupo gigante de mujeres que te espera con sus cestas llenas de bolsos, carteras, pendientes, etc, todo “very cheap” y “hecho a mano” y que, de nuevo, te perseguirán al grito de “buy me something” (cómprame algo) como si no hubiese mañana. Tu todavía te estás despertando y quieres pensar que todo el show es sólo porque acabas de llegar pero que quizás más tarde todo es distinto…. Pero no, si llevas tiempo en el sudeste asiático y aunque quieras hacerte ilusiones, ya sabes que en Sa Pa la frase “no, gracias, ya tengo” es la que más veces vas a pronunciar.

DSC_0460 DSC_0437

Y así es, aún así nosotros pasamos tres noches en la ciudad y alrededores y su naturaleza nos cautivo. Ante la avalancha de ofertas y las informaciones contradictorias que recibíamos por parte de agencias y guías, decidimos hacernos con un mapa y realizar el tour por nuestra cuenta (ver final del artículo, consejos viajeros, para más información). Salimos por la mañana dirección a Ta Phin con las mochilas y los bocadillos listos, y aunque no pudimos esquivar a algunas de las mujeres que te persiguen con sus cestas para que les compres cualquier cosa, pudimos andar más o menos en paz y libertad. Los caminos son fáciles y nada transitados y te introducen poco a poco en la vida rural y montañosa de las etnias del Norte de Vietnam.

DSC_0465 DSC_0483

En Sa Pa y sus distintos pueblos conviven al menos 7 etnias distintas, según el museo de etnias de la ciudad. La mayoritaria son: los H’mong, que visten espuelas y trajes muy coloridos; los Dzao, con su característico pañuelo rojo anudado en la cabeza; los Tay, cuyas mujeres visten unas faldas hasta las rodilla de muchos colores, y los Gay, que visten una especie de palestinas rosas y verdes cubriéndoles el cabello. Todos sus vestidos contrastan con el verde oscuro de los bosques y el claro de las terrazas de arroz, formando uno de los paisajes más bonitos y sugerentes que ofrece Vietnam.

DSC_0538 DSC_0537 DSC_0509 DSC_0504 DSC_0486 DSC_0479DSC_0542

Llegamos a Ta Phin y enseguida encontramos un sitio para pasar la noche.   Ly Lo, de etnia Dzao, nos acogió en su casa prometiéndonos un lugar para dormir, una buena cena, un desayuno y, lo mejor, un baño caliente de hierbas medicinales al estilo Dzao. Las casas tradicionales son de madera y no tienen suelo, pero son acogedoras y al encender el fuego se calientan rápidamente.

Ly Lo y su marido tienen tres hijos, uno de 12 años que estudia y trabaja en el campo, un niño de 8 años y una nena pequeñita de 1 año. El mediano de ellos tiene una deformación en las extremidades superiores e inferiores y no puede andar bien. Sus manos y pies son deformes, algunos tienen seis dedos y a penas movilidad, pero él se maneja bien por el campo y anda a gatas tan rápido que sorprende. Sabe comer con palillos, escribir, pintar y le encanta coger la cámara para sacar fotos. Ly Lo no nos lo dice, nosotros no le preguntamos, pero es obvio que se trata de una víctima más de la guerra química que los Estados Unidos libraron en Vietnam,  y que todavía tiene como consecuencia que muchos niños nazcan con malformaciones y enfermedades (el último informe estima 500.000 niños afectados).

DSC_0589

Jugamos, pasamos un buen rato y tanto los hijos de Ly Lo como sus sobrinos se ríen de ver las caras con las que salen en las fotografías (y las tonterías que Jordi y yo hacemos ante la cámara…).  Nos llevan a visitar sus campos de arroz (que plantan anualmente y les sirven para tener arroz durante un año) y a que veamos su búfalo, hasta que cae el sol y volvemos a casa.

DSC_0575 DSC_0559  DSC_0601 DSC_0597

La cena está servida y consiste en un montón de platitos con carne, pescado, verduras y mucho arroz. Ah! Y unos rollitos de primavera buenísimo, nuestro plato favorito de Vietnam, acompañados, como no, del licor de arroz casero que se bebe en todas las casas del Norte. Del grito de “mo, hai, ba, txo” (un, dos, tres, salut, o algo así…) y los chupitos, pasamos al baño de hierbas, que consiste en meterse en una palangana de plástico bastante grande y sumergirse en un guiso de plantas calentito hecho durante varias horas al fuego. Con esto y la caminata hasta Ta Phin, los dulces sueños llegan solos.

DSC_0556 DSC_0554

Sa Pa te deja, como casi todo Vietnam, un sabor de esos que solo describe la palabra agridulce. Justo antes de irnos encontramos un chico joven de apariencia occidental (rubio, piel blanca, alto) corriendo como loco detrás de todas las mujeres “guías”. Parecía que había bebido y se estaba tomando la revancha, porque solo les gritaba: “follow me, follow me” (sígueme), lo mismo que ellas gritan a todos los turistas hasta que les compran algo. Ella estaban asustadísimas y corrían de un lado para otro, pero el chico no tenía ninguna intención de hacerles daño. Una escena irónica que difícilmente borraremos de nuestro recuerdo. Parece que Vietnam o te enamora o te vuelve loco… Ya os contaremos más sobre el carácter vietnamita en nuestro próximo post de curiosidades!

 

Consejos mochileros para Sapa

Nunca escribimos este apartado porque pensamos que cada uno tiene que tener sus experiencias y buscar uno u otro camino para llegar al destino. No obstante, creemos que con Sapa es necesario para todos aquellos que estéis planeando venir y no queréis pagar un dineral por cosas que no tienen sentido.

 Mito 1: A Sapa no se puede llegar en autobús. FALSO.

La mayoría de gente que hemos conocido llega en tren hasta Lao Cai y de Lao Cai a Sapa en mini bus porque aparentemente no se puede llegar de otra forma. La verdad es que no sabemos de dónde sale este mito, pues es súper fácil andar por Hanoi y encontrar miles de ofertas directas hasta Sapa. La diferencia de precio, como imaginaréis, no es sutil… El autobús nos costó 250.000 dong (10 euros) en una dirección, y 220.000 (8,80 euros) en la otra, mientras que le precio medio del tren es de 30-40 euros por trayecto. Salen autobuses nocturnos diarios.

Mito 2: En Sapa no se puede ir por libre. FALSO

Cómo os contamos en el post, nosotros fuimos por libre perfectamente. Los caminos son facilísimos y están súper bien indicados, no hay riesgo de perderse ni es peligroso ir por tu cuenta, como en otras zonas de Birmania en la que puede serlo (Enlace al post). Todo el mundo que hemos conocido ha realizado un tour guiado y por supuesto si vas por libre pierdes todas las ventajas de tener un guía al que preguntarle todo, pero sinceramente en Sapa no sabemos si vale mucho la pena. En primer lugar es muy fácil orientarse, en segundo lugar todo el mundo habla inglés porque lo necesitan para su trabajo así que puedes interactuar con todo el mundo y preguntar lo que quieras, en tercer lugar es una pesadilla someterse a las mujeres que te persiguen para que contrates tour con ellas y en cuarto lugar, es más barato. Los tours oscilan entre 20 dólares por persona y 60 dólares, dependiendo del número de gente en el grupo, de la zona a la que vayas y de si contratas un guía con licencia o sin. Nosotros decidimos ir hacia el norte, haciendo la ruta Sapa- Ta Phin, el tour más caro que nos ofrecieron porque era “menos turístico”. El precio era 60 dólares por persona, 120 por pareja. Nosotros gastamos 20 dólares entre los dos, incluyendo: botellas de agua, dos bocadillos para comer el día 1 del trekking, ticket de entrada a la zona (30.000dong por persona), dormir, cenar y desayunar en una casa de una familia de Ta Phin, un baño de hierbas medicinales caliente típico de la étnica Dao y comida del día 2 del trekking. Justo lo mismo que en el tour pero por 100 dólares menos… La ruta total es de unos 25 kilómetros.

Mito 3: Si vas por libre, no encontrarás alojamiento. FALSO

Como te contamos, nosotros dormimos en casa de una familia, lo que aquí llaman “homestay”. Sapa es una zona muy turística y todo el mundo quiere su parte, así que cuando llegamos a Ta Phin estaba lleno de “homestays” y señoras con vestimentas tradicionales que te invitaban a quedarte en sus casas y a prepararte la cena, el baño… todo, todo. Nosotros nos quedamos con Ly Lo Mey ( calle Doi 1, número de teléfono 01645907583) y estuvimos muy bien. La casa es sencilla y tradicional, pero tanto la cena como el desayuno son buenos y abundantes y la familia es muy agradable. Nos llevaron a conocer sus campos de arroz, su búfalo, nos prepararon el baño de hierbas… El precio oscila entre 200.000 y 300.000 dong por persona, según tu capacidad de negociación 😉

Mito 4: Si voy por libre tengo que cargar con la mochila. FALSO

Cargar con la mochila no es algo por lo que has de preocuparte. Normalmente siempre puedes dejarlas en las estaciones de autobús (si compras allí el billete) o en los hostales dónde duermes. Nosotros preguntamos en recepción y nos la guardaron sin problemas, así que sólo tienes que llevarte lo justo para la excursión.

 

Dicho esto, por supuesto ir con un guía tiene muchas ventajas y también es una manera de apoyar el desarrollo local, esto son solo unos consejos para aquellos que están cansados de que les den información equivocada sólo por ser turistas y porque parece que pueden pagar cualquier cosa. Os animamos a hacer vuestro tour como mejor os convenga y a disfrutarlo mucho, porque Sapa y sus paisajes lo merecen.

DSC_0521

Advertisements

2 thoughts on “Sa Pa, ese lugar agridulce de terrazas de arroz

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s