Entrevista y documental: la realidad de Camboya

Roser y Dani viajan por el mundo con las ganas de descubrirlo todo, disfrutarlo y entenderlo. Ella, licenciada en música y apasionada por su oficio se indigna con facilidad pero siempre hace el esfuerzo de situar las actitudes en su contexto. Él, informático y con varios proyectos en mente, es capaz de vestir falda birmana sin pestañear y levantarse a las 5 de la mañana sólo para ver qué tal es una clase de meditación a esas horas. Coincidimos en varios países de nuestra ruta, menos en Camboya, desde dónde nos escriben para contarnos la realidad que vive el país.

13271600_10153763425661799_742345646_oRoser y Dani en el complejo de templos de Angkor, Camboya 

Un mensaje de Roser nos alerta. Llega justo en el momento en el que leemos la biografía política de Pol Pot, el dictador que lideró uno de los regímenes más cruentos del siglo XX, conocido por el totalitarismo de los Jemeres (khmer) rojos.   Se trata de una de las pocas experiencias de la historia que cogen distancia de la categoría de dictadura y se catapultan por sus atrocidades al cajón de los totalitarismos (categorías de Hannah Arendt).

Explicar como tuvo lugar en Camboya una experiencia tan grave que se cataloga como “autogenocidio” es muy complejo, habría que incidir en los efectos de la colonización francesa, la expansión del imperialismo americano, las revoluciones comunistas chinas y rusas, la creación del Partido Comunista de Indochina (1930), las becas del gobierno francés a jóvenes camboyanos que empaparon las ideas revolucionarias del París más rojo, el apoyo francés a monarquías títeres… En fin, un momento histórico difícilmente repetible y con tanta complejidad como su misma consecuencia. Leyendo el libro y repensando esta historia, la curiosidad te tele transporta rápidamente a Camboya. “No tenemos tiempo de ir”, me digo, pero… ¿cómo será? ¿cómo se vivirá ahora después de cuatro años (1975-1979) de un régimen que consideró las ciudades como burguesas y promovió a golpes la vuelta al campo? ¿Qué pasará ahora en Camboya, después de un conflicto que no terminó hasta 1991 y que parece arrastrar tantas consecuencias?

Con esta curiosidad le escribo a Roser. Sin saberlo, me ha devuelto las ganas de saber más sobre la antigua Kampuchea, esa que la mayoría de turistas sólo visita para fotografiarse junto a los templos de Angkor. En ese primer mensaje me cuenta que ella y Dani han estado un mes en la capital, Pong Phen, haciendo un voluntariado en los cines The Flick a cambio de alojamiento. En su blog cuentan mejor esta experiencia, pero lo que me llamo la atención fue lo que Roser me escribió por privado:


“El nostre (voluntariat) està molt bé, és molt relaxat, coneixes molta gent i ens passem el dia veient pelis i documentals super interessants. Ahir van projectar un documental prohibit pel govern camboià i teniem molts numeros que vingués la policia a detenir-nos, per sort no va passar res però varem patir… així és com funciona aquest país”


 Documental. Prohibit. Policia. ¡Alarma! ¡Alarma! Por supuesto, después de la experiencia en Laos, Indonesia o Vietnam no me sorprende que en Camboya no haya libertad de información, expresión o prensa. En la actualidad, el país se autodefine como una monarquía constitucional cuyo jefe de Estado es elegido por el Consejo del Trono Real. El primer ministro, que según la constitución es designado por el rey, se llama Hun Sen, dio un golpe de estado en 1997 y lleva desde entonces en el poder. ¿Qué contenía el documental para qué este gobierno no quisiera que viese la luz? Roser y Dani nos desvelan ese y otros muchos misterios.

P- Ya me muero de ganas de saberlo, hablarme un poco del documental, de qué iba, cuál era la denuncia principal…

R-El documental relata la historia de  Chut Wutty, que fue un activista ambiental camboyano, que luchó para tratar de salvar los bosques del país, sobre todo de Prey Lang, al este. La idea original del documental era contar la deforestación que está sufriendo Camboya pero el primer día de rodaje se encontraron con Chut Wutty y les explicó toda la situación.

P-¿Qué es lo que os llamó tanto la atención? ¿Por qué pensáis que el gobierno tiene tanto interés en que eso no salga a la luz?

R-No es un documental especialmente crítico con el gobierno de Camboya, de hecho en nuestro mes allí quizás vimos documentales más duros. Sin embargo, el gobierno de Camboya está vendiendo los bosques y terrenos del país a empresas privadas extranjeras y éste es un tema muy delicado para los camboyanos. Las circunstancias en que murió Chut Wutty, a plena luz del día y con el equipo de grabación como testigos también son bastante turbias. Creemos que tanto la muerte como el delicado tema de las tierras son los principales motivos de la prohibición.

P-¿Cómo era el público? ¿La entrada estaba abierta a todo el mundo?

R-Entre el público sólo había extranjeros. Los camboyanos no podían entrar a la sala de cine para ver el pase. Había gente de todas las edades y nacionalidades, la gran mayoría eran expatriados, es decir, residentes extranjeros en Phnom Penh.

P-¿Y por qué los camboyanos no podían entrar? ¿quién decide algo así?

R-Quién decidió que no podían entrar los camboyanos fue el propio dueño del cine, porque no se quería arriesgar a que se infiltrara nadie del gobierno y pudiese denunciar. Es la misma razón por la que no estaba permitido usar los móviles, para que la gente no pusiera “aquí, viendo una película prohibida al cine tal”, cosas de sentido común vaya.

P-El dueño del cine…. ¿es camboyano? ¿Por qué creéis que toma el riesgo de proyectar este tipo de críticas? ¿Puede ser peligroso para los voluntarios?

R-No, el dueño del cine no es camboyano. Es un europeo que vive desde hace 5 años en Camboya y que ha llevado a cabo varios proyectos culturales además de trabajar allí y regentar el negocio. La sala donde se proyectó el documental ofrece documentales a menudo, tratando temas polémicos bien para Camboya o para otros países. Forma parte de la filosofía del negocio. Aunque se proyectó el documental el día que se cumplían 4 años de la muerte de Chut Wutty, así que seguramente fue el principal motivo. El pase pudo llegar a ser peligroso, no solo para las voluntarios si no para todos los asistentes. Todo el día hubo gente vigilando las salas de cine donde se podía pasar la película y al dueño del cine lo siguieron también durante todo el día. Por suerte no pasó nada, tampoco sabemos que hubiese pasado si se hubiese filtrado la noticia. Como medida de seguridad estaba prohíbido entrar ningún teléfono móbil a la sala, como decíamos en la pregunta anterior. Todos los asistentes tuvieron que dejarlo en la barra del bar.

P-¿Fuisteis testigos en Camboya de la existencia de algún otro tipo de crítica?

R-Muchas por parte de los expatriados que viven allí pero no por parte de la gente del país. Por supuesto hay descontento con el gobierno porque Camboya vive una falsa democracia. El partido en el gobierno se niega a abandonarlo hasta que los ciudadanos sean suficientemente maduros para votar adecuadamente. Así que se siguen celebrando elecciones pero se ignoran los resultados. Aunque no lo vimos nunca directamente, nos contaron que los camboyanos tienen miedo de criticar al gobierno y que cuando lo hacen se tapan la boca con la mano.

P-¿Visteis algún otro documental de este estilo mientras trabajabais en el cine?

R-Ninguno que hablase sobre la deforestación, pero sí que vimos documentales que tratan el tema de la venta de la virginidad o de la explotación sexual tanto en Phnom Penh como en Camboya en general. Estos documentales son quizás más críticos con el gobierno que el de Chut Wutty porque atacan la corrupción a todos los niveles y el pensamiento y falta de educación de la sociedad camboyana. Sin embargo, estos documentales no están prohíbidos por el gobierno. Los títulos son: “Virginity Trade” y “The girls of Phnom Penh”

P-Escribís en vuestro blog que quizás habéis aprendido demasiado del país… ¿a qué os referís?

R-Estando en Camboya hemos aprendido muchísimo de su historia y de su gente. Recibímos información de clientes, libros, documentales y de camboyanos. Siempre es interesante tratar con la gente y aprender más de la cultura de un país. En Camboya aprender ha sido duro en ocasiones. El país vivió verdaderas atrocidades y a veces resulta complicado poder asimilarlo en el poco tiempo que pasamos en el país. Estando en el S-21, una de las prisiones secretas del régimen de Pol Pot,  nos encontramos a la salida con uno de los supervivientes. Uno de los 7 supervivientes entre las 20.000 personas que pasaron por el centro. Ver a aquel hombre sonreir, hablar con la gente y vender su arte en el mismo lugar en el que lo torturaban 3 veces al día te rompe el corazón. Lo mismo pasa con muchas historias que te cuentan o cada vez que ves a una persona de más de 40 años y piensas: esta persona sobrevivió al regimen de Pol Pot.

P-¿Cuál es la problemática más grave con la que os habéis encontrado?

R-La corrupción a todos los niveles. Seguramente el país tiene otros problemas. En Asia un problema muy grande es la suciedad, no es diferente en Camboya. Sin embargo lo que más llama la atención es la corrupcion y las grandes desigualdades sociales. En Phnom Penh, en apenas unas calles pasas de ver a camboyanos pagando 7 USD por una caja de cereales (un precio carísimo para el sudeste asiático) a ver a mujeres y niños medio desnudos rebuscando en la basura.  (Nota: si queréis leer más sobre corrupción o la historia oculta de Camboya, podéis clicar los enlaces y visitar el blog de Roser y Dani) 

P-¿Con qué sensación dejáis Camboya y qué recuerdo tenéis de los camboyanos?

R-Nos vamos contentos de haber conocido un país como este. Siempre queda una sensación amarga por todo lo que han vivido y lo que todavía estan viviendo. Pero no podemos dejar de admirar a su gente. Son unos luchadores, de sonrisa fácil, dispuestos a hacer bromas y muy amables. En ocasiones te sientes mal por la gente, pero no hay más que tratar con ellos para saber que están hechos de otra pasta.

P-¿Algo más que queráis compartir con nosotros, alguna anécdota, curiosidad…?

R-Quizás una de las historias que llegó hasta nosotros. Durante la época de los Jemeres rojos se mató sistemáticamente a los intelectuales. En épocas más recientes, el año pasado, un profesor castigó a los alumnos en el patio, bajo un sol de justicia. Después de permanecer de pie por más de una hora varios alumnos se desmayaron. La conclusión obvia fue que los árboles habían agotado el oxigeno del patio, así que se talaron los árboles. Aunque parece gracioso, esta anécdota evidencia lo que todavía arrastra la gente de este país. 


Tras esta conversación y el visionado del documental, no puedo más que pensar en tantas injusticias, en tantos intereses, en tantas culturas que quedan aplastadas por los intereses del capitalismo, del enriquecimiento per se de compañías y élites políticas. Tantos muertos por defender un patrimonio que es de todos, que es tan necesario tanto para el desarrollo sostenible de aquellos que pensamos que vivimos fuera de la naturaleza como para las gentes que todavía viven directamente en esos ecosistemas. Defender el medioambiente y la biodiversidad es contraponerse al sistema de crecimiento insensato en el que se sustenta todo nuestro progreso… Si el crecimiento que defendemos (defienden) fuera sostenible, protestar por la conservación del medioambiente no sería una amenaza.

Este documental retrata Camboya y su sistema corrupto, capaz de cargarse vidas sin pestañear para defender el enriquecimiento de algunas compañías, pero no es una situación aislada: lo mismo ocurre en Borneo con el cultivo ilegal de palma, en Birmania con la tala indiscriminada de madera de teca y la extracción ilegal de rubís, y en tantos países de Sudamérica y Latinoamérica en los que activistas ecologistas mueren por defender otro desarrollo. Para los que os hayáis quedado con ganas de saber más, os dejamos con el documental que el gobierno camboyano no quiere veas… Y que, probablemente, ningún gobierno financiaría en su propio país. Gracias Roser y Dani por compartirlo con nosotros.

“I am Chut Wutty”. Por más Chut Wuttys en el mundo.

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2 thoughts on “Entrevista y documental: la realidad de Camboya

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