Curiosidades y realidades de Corea del sur

Nunca pensamos acabar en tierras coreanas, pero aquí estamos, sorprendidos, enfadados, enamorados y profundamente agradecidos por el trato que nos han dado. Corea es un país extraño… la gente es muy amable con los extranjeros pero muy competitiva entre ellos mismos. Sonríen, van bien vestidos, impolutos y a la última en tecnología; se come bien y se bebe mucho, todas las carreteras están en perfecto estado y plagadas de buenos coches, el nivel adquisitivo es alto como los precios y muchos coreanos hablan inglés. Las universidades están llenas y el ambiente extremadamente cuidado contrasta con los paisajes que estamos acostumbrados a ver… Los semáforos se respetan, no hay casi puestos de comida callejera, ni animales correteando entre las personas, los coches no pitan y nuestro look mochilero desentona bastante. Es como haber puesto un pie de nuevo en un país parecido a casa, a Europa Occidental más bien, con ese sabor de orden, legalidad y saber estar que se agradece pero a la vez, aburre e incomoda. Corea es el país de los retos: es dónde más se usa la tarjeta de crédito en el mundo (es ilegal no aceptarla en los comercios y taxis!), dónde se realizan más operaciones estéticas sobre todo faciales, se bebe más licor y, desgraciadamente, se suicida más gente joven. Bienvenido a la nueva entrega de curiosidades y realidades, al Asia del Norte, a la desconocida de los palillos de metal y la tecnología punta.

No sin mi Kimchi: Es difícil explicar qué es el Kimchi… Dos semanas en el país no son suficientes para dominar el secreto mejor guardado de la gastronomía coreana, pero podemos deciros que pidáis lo que pidáis o estéis en el restaurante en el que estéis, el Kimchi os acompañará siempre. Se trata de una especie de verduras fermentadas, normalmente una variedad de col, de color rojo y sabor fresco y picante. Pero como os decimos, el Kimchi siempre sorprende y no sabes de qué forma o color te va a venir, sólo los coreanos tienen el arte de distinguirlo. Es tan indispensable para ellos que hasta en el aeropuerto tienen que avisarles de que no pueden llevar más de 100 cl en el equipaje de mano!

 

Quiero una cara nueva: Corea es uno de los países dónde más cirugías plásticas se practican en el mundo. Incluso existen viajes organizados desde China o Japón para ir a operarse, especialmente, a Seúl. La cirugía más practicada es la facial: las mujeres coreanas se operan los ojos para añadirse el párpado, ya que no tienen, la nariz para hacérsela más pequeña y respingona y la barbilla para conseguir una forma de la cara más oval. Sí ves alguna vez la televisión coreana, está llena de ídolos que se han realizado estas operaciones, especialmente en el Drama Coreano (conocido mundialmente como K-Drama y al mismo nivel de “originalidad” que el colombiano) y en el Pop (K-Pop), y es una tendencia cada vez más generalizada.

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Gangam (de la canción Gangam style) existe: Sí, Gangam existe y es un barrio de Seúl. De hecho, es la zona con más anuncios de clínicas estéticas y por la que tanto hombres como mujeres lucen sus operaciones vestidos con modelitos de última moda. De ahí el sentido de la canción, Gangam es el barrio con más “estilo” de todo el país. Existe incluso una expresión para denominar a las chicas que se practican cirugía facial, “hermanas Gangam”, porque seguramente viven en la zona y todas son muy parecidas a causa de las operaciones. Gang significa río en coreano y Gangam, toda la zona sur del río que atraviesa la ciudad.

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¿Para qué dormir en un colchón?: Como se ve en las películas japonesas o los dibujos de niños como “Shin Chan”, muchos asiáticos no duermen en camas como las nuestras. En el sudeste asiático muchos turistas piensan que es porque no se las pueden pagar, pero lo cierto es que forma parte de su cultura y ellos lo conciben como un hábito saludable. De la misma manera, no suelen tener sofás ni sillas, y es común comer en el suelo y ver la tele acostado en un futón. Las casas coreanas están muy bien equipadas, casi todas con suelo de parquet y distintas mantas y cojines para acomodarse en el suelo. Aunque en muchas casas y bares sí tienen mesas altas, sigue sin ser la normal general.

 

Todos al desnudo, spa coreano: Primer día en Corea. Nuestro amigo Kang nos recoge para acogernos en su casa y nos dice que su madre tiene un “baño público” y que si queremos podemos ir a darnos una ducha. Llevábamos tres días de autobuses y aviones así que obviamente necesitábamos una, pero… ¿qué es eso de un baño público? Todavía con las mochilas y un poco desorientados, saludamos a la madre, la tía y la abuela de Kang, y me acompañan a la sala de mujeres del baño. Se desnudan y empiezan a traerme jabones y toallas. Mi turno, me dicen. Miro a mi alrededor y todas las mujeres están desnudas: nadando, duchándose, haciendo ejercicios en el suelo… De acuerdo, allá voy. ¡Primer contacto con Corea y me toca desnudarme delante de la familia de acogida! Este país va a ser divertido, pienso. Después de dos intensas semanas, aprendemos que los spas coreanos, conocidos como jimjilban, son toda una institución. Tanto hombres como mujeres acuden a ellos para ducharse, relajarse, socializar y dormir. Se trata de la opción más barata de alojamiento (9.000 won por persona, mientras un hostal medio cuesta 20.000), así que tanto los coreanos que visitan otras ciudades como viajeros los usan  para pasar la noche. Al entrar dejas tu ropa en un armario y te dan dos toallas y un pijama (rosa para las mujeres y azul para los hombres). Las saunas y piscinas están separadas por género pero la sala de descanso es para ambos sexos. Obviamente, como en toda casa coreana, no hay camas. Se duerme en el suelo con una sábana y un cojín…¡de madera!

 

Dieta coreana: La gastronomía coreana es una de nuestras favoritas de Asia. Es muy variada, sana, sabrosa y las raciones son grandes, algo con lo que Jordi está más que contento. Es bastante más cara que en el sudeste asiático, como todo en Corea, pero vale la pena probarla. Por un lado, tienen la comida rápida. Las más famosas son: el Toppoki, una especie de tubos gomosos de arroz con salsa de tomate picante, los fideos instantáneos y el Kimbap, un rollo de arroz, algas y nosequé cosas dentro. Por otro lado, comida más elaborada, como el Sam, carne enrollada en hojas de lechuga y muchas salsas; la sopa de Mandus (raviolis de estilo chino); pescado asado…

Del mar a la mesa: Esta dieta está llena de toda clase de seres vivos que provienen del mar. Para empezar, las algas (kim) son un ingrediente indispensable en todos los platos y las hay de mil formas y variedades. Es frecuente ver como en la costa los coreanos las recogen y las secan al sol. Una vuelta por un mercado de pescado es suficiente para ver qué los coreanos nos dan mil patadas en variedad de mariscos y frutos del mar, aunque algunos de ellos no parecen nada, NADA, apetecibles… como los gusanos/pene de la foto, que además, se comen crudos! En alguna ocasión, como en el mercado de pescadores de Pohang, hemos llegado a ver puestos en los que venden carne de ballena. Algo totalmente ilegal pero que parece que se pasa por alto. ¡Ah! A los coreanos les encanta el pulpo, pero se lo comen vivo y todavía moviéndose. Es un espectáculo ver como intentan cogerlo con los palillos…

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 Palillos de metal: Después de 9 meses por estos lares asiáticos ya dominamos más o menos el arte de los palillos… y tenemos que decir que los coreanos nos encantan! En el resto de países en los que hemos estado solían ser de madera, bambú o plástico, pero en Corea son de metal y algunos tienen dibujos preciosos. Al principio son un poco raros, pero después son mucho más útiles para cortar cosas, por ejemplo, que los de madera.

 Comer sin hacer ruido es de mala educación: Así como en España nos riñen de pequeños si hacemos ruido mientras comemos o masticamos, en Corea es algo totalmente normal. Si comes una sopa tienes que sorber el caldo y los fideos y si masticas es normal hacer algún ruidillo, por lo que para ellos es extraño que nosotros seamos tan silenciosos. En alguna ocasión nos han llegado a preguntar si hacemos el esfuerzo por no hacer ruidos o si nos sale natural… Pues hombre, reñirnos nos han reñido bastante, la frase “no mastiques con la boca abierta” es casi un himno materno.

 ¡Churros!¡Churros!: No importa por dónde andes, casi en cualquier barrio de Seúl puedes encontrar churros. ¡Hasta los venden en el McDonalds! Nosotros no los hemos probado porque son carísimos, pero siempre trae buenos recuerdos de Fallas y otoños. La verdad es que, en general, a los coreanos les encanta todo lo que venga de España. La mayoría ha escuchado hablar de Madrid o Barcelona e incluso las ha visitado y muchos están enamorados del flamenco, las tapas y el vino. Cuándo dices que eres español se les dibuja una sonrisa en la cara y con tono alegre te dicen: “Espaaañaaa, Pasión! Pasión!” Nos ven a todos como una especie de Antonio Banderas y Penélope Cruz, apasionados y buenos bailarines. En el resto de países a los que hemos ido sólo nos reconocen por el fútbol así que, bueno… es un avance.

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 Patrón para los nombres: Si tienes algún amigo coreano puedes comprobar como su nombre completo consta de tres sílabas: un apellido de una sílaba y dos nombres de una sílaba cada uno. Esto es así siempre, tanto en el norte como en el sur del país. El primero de ellos hace referencia a la familia paterna y los otros dos al nombre propio, así por ejemplo el célebre norcoreano Kim Il Sung nombró a su hijo, ahora en el poder en Corea del Norte, Kim Jong Un, siendo Kim el apellido y el resto el nombre.

 ¿Existe algo en Corea más allá de Seúl?: Antes de llegar a Corea todos los coreanos que conocíamos en el viaje nos decían que venían de Seúl. ¿Cómo puede ser? ¿No hay nada más que la capital? Es cierto que Seúl es una ciudad gigante y un cuarto de toda la población de Corea (unos 12 millones de los 46 totales) vive allí (sin contar el área metropolitana) , pero el país entero es precioso y si alguna vez lo visitas te aconsejamos que no te quedes sólo en la capital. Corea es todo montañas (cubren el 70% del país), sus costas son turquesas, sus bosques muy verdes y su gente súper amable, así que no te creas el cuento de que Corea es sólo Seúl, “hit the road” y lánzate a descubrirlo.

 Hospitalidad made in Corea: Cuándo decimos que sus gentes son súper amables, nos quedamos cortos, cortísimos. Son exageradamente buenos con los extranjeros, quieren que tengas una buena experiencia en su país y se preocupan por ti hasta límites insospechados. Los primeros días en casa de la familia de nuestro amigo Kang, nos sentimos los reyes de Corea. Nos regalaron mil cosas, comidas, bebidas… y hasta abrieron una botella de vino chileno en nuestro honor! Tanto Kang como Choi pagaron casi todas nuestras comidas con gusto y cuándo decidimos salir a hacer autoestop, no podíamos creer lo que veían nuestros ojos. Un señor condujo 3 horas más de las que debía sólo por acercarnos a nuestro destino, otro se negaba a dejarnos en una estación de servicio por miedo a que nos pasara cualquier cosa y nos mandó mensajes toda la tarde para ver como iba. “Si no no voy a poder dormir”, nos decía. Nos invitaron a comer, a cenar, nos pagaron una noche de hostal sin que pudiésemos hacer nada para remediarlo, nos regalaron infinidad de comida y agua y nos acogieron en sus casas con alegría. Cuándo nos sentábamos en las mesas del supermercado a comer algo (en Corea es lo más barato), casi siempre había alguien que nos compraba algo y nos lo dejaba en la mesa, porque sí, porque les nace.

 

 

Soju, soju y soju…. en Corea se bebe, y ¡mucho!: Debemos confesar que nos pilló por sorpresa. En Vietnam cogimos bastante práctica con el licor de arroz local, pero lo de Corea y el alcohol no tiene nombre. Allá dónde mires verás a un montón de gente (especialmente hombres pero no sólo) bebiendose una botellita verde que parece agua con gas, pero que es licor de arroz. Al grito de “Kom be” las botellitas van bajando y acumulándose en la mesa, mientras llega la comida. El licor se llama soju y sorprendentemente ha sido el licor más vendido del mundo durante once años consecutivos, por delante del vodka o el whisky! Así que sí decimos que en Corea se bebe, y mucho, prometemos que tiene razón de ser. Además del soju también tienen un vino de arroz que se bebe en cuenquitos de metal, es de color blanco y se llama Makoli. Tiene mucho menos alcohol (6%) y parece tan inofensivo como la leche, pero un par de botellas son suficientes para tumbarte… Y además, ambos son baratísimos para los precios coreanos, más o menos 1 euro por botella.

 Equipación total: Cuando los coreanos van a hacer algo… se visten para la ocasión. Si van a trabajar van de punta en blanco, si van a tomar algo van arreglados pero casual, si van a escalar una montaña llevan absolutamente todo lo imprescindible y lo último, sin importar que vayan a la colina del barrio o al Everest. Ir a pasear por las montañas coreanas es todo un espectáculo, allá vas tú con tu ropa de todos los días, y allá están ellos, como venidos de otro mundo, con los pantalones impermeables, el sombrero que no pesa, las gafas de tempestad, los palos, las botas de última generación y los aparatitos que cuentan pasos y distancia. Además, sus coches están todos equipados con una pantalla en la que les muestra en todo momento dónde están y el camino al que quieren dirigirse. Todos los coches en los que subimos en el país (al menos 30 contando todos los del autoestop), tenían GPS y , menos uno, todos eran automáticos. Así que en Corea no se pierde nadie… todo está demasiado equipado.

 Aquí, también. Gusanos y carne de perro: A pesar de todas la sofisticación y tecnología loca que te envuelve y te separa del mundo del sudeste asiático, hay cosas que te muestran que Corea no puede transformarse del todo. Ha cambiado a una velocidad vertiginosa durante las última décadas, pero todavía es posible ver en los mercados como venden una especie de larvas de gusanos de seda (primera imagen) y carne de perro…. Sí, perros abiertos por la mitad y restaurantes frecuentados especialmente por hombres a la espera de despertar su virilidad. En teoría no es del todo legal, pero ya sabéis que las costumbres afianzadas cuesta erradicarlas. También nos encontramos en un mercado de Seúl, un puestecito con todas las partes del cerdo, incluido el pene!! (mirar bien la última foto, a ver si lo encontráis 😉 )

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 El alfabeto coreano: A simple vista parece un idioma difícil de escribir y leer, pero en realidad, una vez entiendes más o menos el funcionamiento es bastante fácil. De hecho, el alfabeto coreano nació precisamente para ser útil y de fácil acceso. En el centro de Seúl se alza una estatua al rey que lo inventó con un cartel en el que dice, más o menos, que “otorga” 28 caracteres al pueblo coreano para que pueda escribir y no sea ignorante (ahora se usan sólo 24). Antes se usaban las letras del idioma chino, por lo que muchos coreanos todavía pueden leer un poco dicha caligrafía, pero el coreano es una versión muchísimo más simplificada. Se escribe por sílabas y cada una es un conjunto de vocales y consonantes de modo que nunca pueden ir solas. Los sonidos G y K o R y L se escriben con el mismo símbolo por lo que para los coreanos es difícil diferenciar entre ellos. Con los chinos ocurre lo mismo, por eso les cuesta tanto diferenciar entre “arroz” y “aloz”, porque ellos lo escribirían de la misma forma. El alfabeto coreano existe desde el 1443.

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 Arquitectura tradicional, salida de un cuento: Si por algo se diferencia la arquitectura asiática de la del resto del mundo es, en general, por sus tejados. Esas formas verticales y miles de adornos finos y puntiagudos, como queriendo tocar el cielo, convierten sus templos y edificios importantes en verdaderas obras de arte. En los países del sudeste asiático, sobre todo Tailandia y Laos, los materiales eran más ligeros y los colores más dorados y brillantes, mientras que Corea conquista por las maderas gruesas, las tejas grises de sus tejados perfectamente colocadas, y los colores vivos casi étnicos de sus puertas y techos. Muchos de ellos tienen letras chinas y recuerdan un poco al gran gigante asiático (al menos a la idea que tenemos de él porque no lo hemos visitado!), con grandes budas mahayanas y dragones de piedra.

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No comeré sin mi fogón y mi chimenea:   Una de las cosas que más no llamó la atención de Corea, es que en un montón de restaurantes y bares todas las mesas están equipadas con un fogón en el medio y una pequeña chimenea de metal que aspira el humo de las sopas o carnes que hierben o se asan al fuego. Esto es genial porque puedes controlar en todo momento la cocción de tu comida y además se mantiene caliente todo el tiempo que necesites para terminártela. Todo un acierto, oye.

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Corea: amigos, enemigos y un país militarizado: La situación geopolítica de Corea del Sur es cuánto menos complicada. Por un lado, su vecino más próximo es uno de los países más herméticos del mundo, lo que la convierte prácticamente en una isla, ya que sus relaciones no son nada buenas y además, “técnicamente”, están en guerra. Históricamente tiene muy buenas relaciones con China puesto que antaño formó parte de su territorio, pero en la actualidad y tras la guerra de Corea (que recordemos que fue una guerra entre el comunismo y el capitalismo, de 1950 a 1953) estas relaciones han ido a peor y aunque comercialmente tienen buenas relaciones existe una cierta reticencia hacia ellos y desconfían un poco de su gobierno (muchos de los coreanos que conocimos asociaban gente china con criminalidad, suciedad y mafia, por ejemplo). Por otro lado, está Estados Unidos, con el que tienen una relación de aparente hermandad ya que las tropas y el gobierno americanos “ayudaron” a los surcoreanos a ganar la guerra y ahora son los protectores del país. De este tema ya hablaremos en otro post porque lo cierto es que, como en todo en lo que está implicado Estados Unidos, no es oro todo lo que reduce, pero sólo comentar que los coreanos se ven entre la espada y la pared, entre China y Estados Unidos, una situación complicada incluso para algunos asuntos diplomáticos. Y en último lugar, su vecino Japón, con el que comparte mar. Los coreanos son formalmente aliados de los japoneses, pero por su historia todavía desconfían un poco de ellos y uno de los temas que más enfada a los primeros es que los nipones llaman al mar que comparten “mar de Japón”, mientras que en Corea se conoce como “mar del este”. Esta extraña situación, y otros muchos factores que intentaremos explicaros en otro momento, hace que Corea sea un país extremadamente militarizado: está lleno de bases militares americanas, la mili es obligatoria para todos los chicos del país durante dos años (!!) y pueden verse muchas academias y bases militares por todos lados…

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 SKY, cielo e infierno de los jóvenes: Como decíamos, aunque esto ya lo explicaremos mejor, Corea es el segundo país del mundo con más suicidios de jóvenes entre 12 y 34 años. Una de las razones es la dificultad del selectivo, el examen que determinará si podrán entrar a las universidades más prestigiosas del país o tendrán que conformarse con el resto. Esto les resulta mucho más importante que la materia misma sobre la que se quiera estudiar. Las siglas de estas tres instituciones (Seoul University, Korean University y Yonsei University) componen la palabra SKY, cielo en inglés, conocidas así también porque si consigues matricularte en alguna de ellas probablemente conseguirás un puesto de trabajo en una gran compañía y tendrás el prestigio social que se te exige como coreano. Esto es motivo de estrés para muchos jóvenes, que si no consiguen suficiente nota consideran que han fracasado y prefieren quitarse la vida.

Grandes compañías dueñas del país: Y es que el asunto de las grandes compañías es importante. En Corea hay empresas que controlan muchos sectores distintos y tienen un gran poder en el país, como Samsung, Kia, Hyunday, Lotte o SK Telekom. A Europa llegan como fabricantes de móviles o coches, peros sus fortunas se construyen con grandes imperios de gasolineras, tiendas, energía, minerales…

 

 

 

 

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