Corea, política y sociedad: aspectos negativos de una sociedad perfecta

La guerra de Corea (1950-1953) fue una de aquellas batallas que tuvieron lugar durante la guerra fría y enfrentaron a las dos ideologías políticas más importantes del momento: el capitalismo y el comunismo. Todavía a día de hoy no existe un consenso sobre quién la empezó: para los norcoreanos, los Estados Unidos tienen toda la responsabilidad, para los surcoreanos y sus aliados, fueron los revolucionarios comunistas del norte. Sea como sea, el país lleva dividido políticamente desde los años cincuenta, todavía con la misma separación ficticia que creó el paralelo 38. En ambos lados hablan la misma lengua y tienen el mismo amor por el kimchi, pero el norte alberga uno de los sistemas más “comunistas” del mundo y el sur uno de los más capitalistas, bautizado por algunos como uno de los milagros asiáticos, sobre todo, por sus logros económicos.

Visitar Corea del sur es una experiencia agridulce. El nivel adquisitivo de los coreanos es alto, su amabilidad incomparable, la comida una delicia y la seguridad envidiable, pero por otro lado, hay algo en el ambiente que cuesta de digerir. Como nos dijo nuestro amigo estadounidense Anthony, que estudia en Seúl, “en Corea ser extranjero está genial, pero ser coreano… no tanto”.

 Con esta frase intentaba resumirnos todas las obligaciones que se te presuponen por ser de cultura coreana y a las que no estás sujeto si vienes de cualquier otro país. Dos semanas son suficientes para ver la obsesión por la perfección de los coreanos, que llevada al extremo y combinada con otros factores que ahora explicaremos, conlleva consecuencias nefastas para su sociedad.

De broma, nuestro amigo coreano Kang nos dice que Corea tiene el record de suicidios mundiales. Le decimos que no nos sorprende y entonces decidimos mirarlo en Internet. Por detrás de Guyana (Sudamérica), Corea es el segundo país con más suicidios del mundo. Kang parece sorprendido. “Sabía que era alto, pero Corea es un país desarrollado, no sé, si miras la lista el resto, en fin, su economía es peor….”, de alguna manera creo que no se lo explicaba. Aún así, Kang es crítico con su sociedad y su gobierno, así como con las obligaciones a las que se sabe sometido, algo de lo que en Corea nunca habla con nadie, “ni con compañeros de trabajo o amigos”, asegura. Aquí, en este país, el ansia por la perfección no deja espacio a la crítica.

13349127_10209428886230262_393875037_n

Un paseo por Seúl te muestra a todo el mundo bien vestido, sin estilos opuestos o pelos fuera de lugar: nada de hippies, punkis o emos, aunque sea sólo por estética. Algún pelo de colores y mucho mucho maquillaje, lo único. “Un coreano no puede decir que no”, asegura Kang, siempre hay que tener buenas maneras y ser educado, tener buenas relaciones sociales, una familia de cuento y ser el mejor en el trabajo. Las expectativas son tan altas y el éxito está tan valorado, que muchas personas no pueden convivir con el estrés de no conseguirlo y prefieren quitarse la vida. 14.000 personas se suicidan anualmente en el país. No obstante, la mayor incidencia no es durante la vida adulta, sino en la juventud y la tercera edad. En cuanto a los primeros, uno de las factores más determinantes es la presión por obtener las mejores calificaciones en el examen equivalente al selectivo en España, que les permitirá entrar a una buena universidad y por ende tener un buen trabajo. En realidad, no importa lo qué quieras estudiar o cuáles sean tus motivaciones, sino que la carta de aceptación sea de una de las tres mejores universidades del país: la universidad de Seúl, la universidad de Corea, o la universidad de Yonsei, conocidas como SKY por sus iniciales (cielo en inglés). Y una vez dentro, está prohibido fracasar, ya que si eres el mejor probablemente encuentres trabajo en una de las grandes compañías de Corea y formes parte del sueño coreano, del equipo de Samsung, Kia, Daewoo o Hyundai.

En cuanto a los ancianos, el mayor problema es el sistema de pensiones , que es muy precario y responsabiliza al ciudadano de garantizarse la vida después de la jubilación. En Seúl llama la atención la gran cantidad de gente mayor que realiza trabajos de obras públicas, limpiando el río o arreglando las aceras, ya que necesitan un extra de dinero para sobrevivir. Muchos de los que no lo consiguen se quitan la vida para no ser una carga familiar.

A parte de los suicidios, un suceso en el barrio Gangam llama nuestra atención. Justo mientras tomamos una cerveza en el barrio, nuestro amigo Kang nos dice que acaban de asesinar a una chica joven. “El novio la estaba esperando en el coche y ella no llegaba…. Cuando ha ido a buscarla estaba muerta, le habían acuchillado”, relata. ¿Cómo? ¿Y eso por qué? “No hay motivo, no se conocían, ha sido un brote de estrés, ocurre a veces, al menos una o dos veces al año en Seúl”, asegura Kang, de forma bastante frívola.

Es el precio a pagar por vivir en una sociedad en la que el estatus social o económico marca el éxito o el fracaso de la vida de las personas. Corea era un país extremadamente pobre después de la guerra y en apenas 50 años se ha situado en el ranking de las economías más competitivas del mundo. Un cambio tan extremo siempre conlleva consecuencias: muchas vidas que no consiguen sumarse al ritmo frenético, muchas políticas públicas que no han tenido tiempo a desarrollarse, demasiada necesidad por ser competitivos y demasiada poca por un desarrollo sostenible. Sostenible y feliz.

 Nuestro amigo Choi, natural de Seúl, pensó mucho en la idea de felicidad. Hace unos años decidió hacer el camino de Santiago en España para aclarar sus ideas. Fue allí dónde nos conocimos y nos contó que no estaba muy feliz con su trabajo, pero que si lo dejaba sería un choque enorme para su familia. Después de dos años nos encontramos de nuevo y nos cuenta que al fin tomó la decisión y se fue a vivir a Jeju, una isla famosa en Corea por su belleza. Tiene 40 años y vive solo, intentó escribir un libro sobre la vida en la isla pero al final lo dejó porque tuvo que encontrar otro trabajo. Para su familia es un caso perdido, porque no tiene mujer ni hijos, pero él parece más o menos contento con la decisión: vive más tranquilo y ha alquilado un huerto dónde poder plantar sus verduras y frutas. “Aunque aún tardaré bastante en poder recogerlas, los árboles son muy pequeños todavía”, nos cuenta, con una media sonrisa. Creo que todavía no sabe si tomó la decisión acertada, pero le gusta la naturaleza y la tranquilidad, y cuándo llegó a Seúl para encontrarse con nosotros, no parecía que echase su vida allí demasiado en falta.

Ni Choi ni Kang parecen muy felices con la sociedad en la que viven pero no les queda otra y disfrutan lo que pueden. Parece que muchas cosas se basan en lo que opinan los demás. “Cuando hacía algo mal, mi padre me decía que me estaban viendo los vecinos… ligaban mi mal comportamiento a vergüenza por lo que pensarían de mi”, afirma Kang.

 

La sociedad coreana tiene muchas normas que se mezclan entre tradiciones y nuevas normas dictadas por las empresas. Anthony nos cuenta que tener una novia coreana sería muy difícil, porque los matrimonios aquí todavía son “entre familias”, de alguna manera. Además, en teoría, no se puede tener sexo antes del matrimonio y hasta que no lo contraes no puedes independizarte. “Esto creo que empieza a cambiar”, nos dice Anthony, “aunque creo que todavía es muy estricto, pero muchos jóvenes tienen sexo igual, van a un motel para que no los vea su familia y ya está. Aún así, tengo muchas amigas que aunque tienen dinero y quieren vivir solas, no pueden irse hasta que no se casen”. Lo cierto es que Corea entera está llena de moteles con corazoncitos en la puerta y condones y lubricante en las habitaciones. Todo preparado para una noche de amor.

Nuestros tres amigos critican la superficialidad de las relaciones y las personas, la nueva cultura joven ejemplificada en el K-Pop. Ídolos con caras perfectas perfiladas en clínicas estéticas de renombre, llenos de maquillaje blanco y brillo en los labios. Caras todas iguales, de chicos y chicas, que cantan canciones de grupo sin más significado que el show y las luces. Nuevos referentes, no sólo para Corea, sino para todo el sudeste asiático. El culto a la belleza es tremendamente importante en el país. Una cara “como toca” puede abrirte la puerta a un trabajo mejor y nadie se escandaliza por ello. Por ello, una de cada cinco chicas surcoreanas ha pasado por quirófano con el objetivo de encontrar un mejor trabajo, casarse o ser más aceptada. Da la sensación de que en Corea no existe el término medio, ni un gusto por los rasgos que no son los típicos pero dan personalidad y belleza, sólo hay un estereotipo y al final todas las caras acaban siendo muy parecidas. Tanto es así, que en el concurso Miss Corea siempre copa páginas de periódicos internacionales a modo de denuncia de la locura por la cirugía en Corea: todas las participantes son exactamente iguales, como clones.

adzirfakrwa4iws4n0ok.jpg

Esta obsesión por la perfección y la belleza es, al fin y al cabo, una herramienta más de control social. Mientras estás ocupado centrándote en ser el mejor y el más atractivo no tienes tiempo para criticar un sistema político que tiene innumerables fallos. Además, la cantidad de alcohol que se consume en Corea (el soju, su licor de arroz, ha sido el licor más vendido del mundo durante once años consecutivos!!) y el precio ridículo por el que se compra (un euro por botella en un país dónde un plato de comida vale al menos 5 euros), es otro paliativo, que, desde mi punto de vista, sirve también para el mantenimiento del status quo. Recuerda a la historia de “El mundo feliz” de Aldous Huxley, en la que se dejaba a los adultos consumir unas pastillitas de la felicidad muy baratas y fáciles de conseguir para que cuándo sintieran tristeza, estrés o agobio las tomaran y olvidaran “lo negativo”. El soju es una manera superficial de ofrecer felicidad en un sistema que no te permite salirte de lo establecido en ningún momento, mas que cuando bebes unas copas después del trabajo. Otro dato: salir a tomar copas después del trabajo es , a veces, hasta obligatorio. Después de trabajar más horas de las necesarias el jefe propone pagar unas rondas, todo para fomentar el sentimiento de equipo y felicidad. Quien no desee acudir será tachado de aburrido y, por supuesto, mal compañero.

En Corea hay cámaras por todos lados, gran parte de los contenidos en Internet están censurados, las cárceles son muy estrictas, el servicio militar es obligatorio durante dos años, la gente es adicta al móvil y a la tecnología de tal manera que nadie puede conducir sin GPS ni dirigirse a algún sitio sin haber consultado el google maps. Hay pantallas y televisiones y luces por todas partes, los senderos de las montañas están “acolchados” y arreglados para no mancharse… Todo esta vigilado y organizado de forma perfecta.

Pero… ¿y la situación política? Cuando se trata de Corea estamos tan centrados en criticar a Corea del Norte que pasamos por alto las realidades del sur, los entresijos de esa sociedad tan perfecta en apariencia.

Una de las primeras cosas que señalan todos los informes de derechos es que la objeción de conciencia no está garantizada, por lo que todos los jóvenes coreanos deben hacer el servicio militar durante dos años. Una negación conlleva penas de cárcel. Según Amnistía Internacional, en Corea del Sur la mayoría de los objetores de conciencia son testigos de Jehová, ya que por religión no creen en la violencia o las armas. El país encarcela a más personas por su objeción de conciencia al servicio militar que todo el resto del mundo y en la actualidad hay en prisión al menos 600 hombres, en su mayoría de entre 20 y 24 años.

En cuánto a las libertades políticas, parece que Corea del Sur no se lleva la mejor calificación. Nuestros amigos nos dicen que sí se respeta el derecho a manifestación. Anthony nos especifica que él ha visto bastantes pero sólo participaban gente mayor, nunca jóvenes, algo que dice bastante sobre el sistema educativo. En los periódicos se ven fotos de manifestantes que validan la visión de Anthony: son todo adultos. Aún así, Amnistía Internacional denuncia que el derecho de asociación y manifestación está restringido y que ha habido varios episodios de censura durante el pasado año. Casi se prohíbe la marcha por los derechos LGTBI (con la excusa de posibles disturbios) y la represión policial fue muy dura con los manifestantes del transbordador Sewol. Un ferry que transportaba a 447 estudiantes y profesores que se iban de fin de curso y que sufrió un misterioso accidente en el que murieron 300 personas. 9 cuerpos continúan desaparecidos y en la plaza principal de Seúl los familiares de las víctimas piden justicia diariamente: denuncian la falta de información, y que el gobierno no hizo lo suficiente. Al parecer, el capitán pidió a todo el mundo que permaneciera en el barco y mientras, él escapó. Después, la presidenta estuvo desaparecida durante 7 horas y todavía no ha dado una explicación.

Aunque éstas acusaciones probablemente no salgan en los medios populares de Corea, ya que la libertad de expresión está restringida. A pesar de que es uno de los países más conectados del mundo, Internet está muy controlado y se encuentra en constante vigilancia. En 2008, 15.000 sitios web fueron bloqueados, cifra que aumenta año tras año: en 2013, se censuraron 53.000 por infracciones como colgar pornografía, decir cosas profanas (!) o apoyar a Corea del Norte, según Amnistía Internacional. Reporteros Sin Fronteras colocó al país en su lista de naciones “bajo vigilancia”, advirtiendo que el anonimato está en riesgo en la web en Corea del Sur, y llamando la atención sobre los bloqueos de opinión política. Además, el año pasado se endureció la Ley de Seguridad Nacional por la que se pueden efectuar detenciones y emprender acciones judiciales contra aquellos que practican su derecho a expresarse. Además, en las bibliotecas públicas de Corea del Sur se han censurado recientemente una gran cantidad de temas relacionados con la sexualidad, la homosexualidad, Corea del Norte, la violencia y algunos discursos políticos. Para más inri, una normativa de 2008 prohíbe a los soldados leer libros considerados “de izquierdas”, en total 23, entre los que se incluyen ensayos de Noam Chomsky.

En el último año, se ha sentenciado a 6 miembros fundadores del Partido Progresista Unido, un grupo político de izquierdas acusado de “simpatizar con Corea del Norte”, que están a la espera de entrar en la cárcel. La excusa, simplemente, fue que la ideología política que defendían atentaba contra los principios de la democracia.

Y es que un vecino como Corea del Norte beneficia mucho, tanto a nivel internacional como interno. Es cierto que sabemos pocas cosas del país y que se cataloga como uno de los más crueles que existen. Dejaremos este tema para otra ocasión, pero lo que parece es que para el mundo y la política coreana sirve como todo un ejemplo: “mirar a los vecinos del norte, los comunistas, los pobres, los que sufren, los del sistema totalitario; mirar a los vecinos del sur, los ricos, los capitalistas, la potencia mundial, las grandes compañías, ¿quién queréis ser?”. Todavía con una mentalidad un poco de guerra fría, este mensaje se utiliza en la política coreana de una forma sutil y en dos direcciones. Kang nos cuenta como cuando vienen elecciones los partidos más conservadores se vuelcan en discursos contra el comunismo y aseguran que ellos, los del sur, no pueden quejarse de nada, porque su situación es mucho mejor que la del norte. Por lo tanto, instan de alguna manera a los ciudadanos a estar agradecidos por su sistema y no criticarlo.

Otra dirección es la de la amenaza. Las dos Coreas están técnicamente en guerra por lo que se utiliza el miedo a una invasión para censurar ideas de izquierdas o contrarias al gobierno y al capitalismo (como hemos visto en la sección anterior) sin repercusiones mayores, ya que se escudan en la seguridad nacional. En una lectura de un periódico coreano en inglés (Korea Times), me encuentro con que en todas las páginas hay una referencia a Corea del Norte… Así que parece que bajo la amenaza de un ataque se mantiene un país extremadamente militarizado y controlado, apoyado, como no podía ser de otra manera, por Estados Unidos.

Cerca de 30.000 soldados estadounidenses “ayudan” a Corea a protegerse de sus vecinos, y mientras, los coreanos les pagan más de la mitad de todos los costos por residir en su territorio. Para Estados Unidos no se trata más que de cubrir un interés estratégico, el de tener bases militares en el pacífico y en el límite con Rusia y China, pero de esta forma le sale además mucho más barato. El documental del español Álvaro Longoria sobre Corea del Norte, de título The propaganda Game, reafirma la idea de que todos los países se benefician del régimen de Pyongyang.

Por un lado, de forma abstracta y como comentamos, está la propaganda contra el comunismo a nivel mundial. Y por otro, intereses más específicos. Gracias a Corea del Norte, el gobierno del Sur paga cantidades billonarias a tropas estadounidenses para residir en su territorio. Gracias a la amenaza nuclear norteña, Estados Unidos legitima su posesión de armamento nuclear, a pesar de que se trata del único país que ha usado dicho armamento contra población civil (Hiroshima y Nagasaki). Además, China se beneficia porque así no tiene a los efectivos americanos en su frontera y puede usar Corea del Norte como protección.

No obstante, y a pesar de que Corea del Norte destina el 16% de su PIB a gasto militar, si miramos los presupuestos en defensa de todos estos países ,parece que la amenaza se queda un poco en pañales.

Corea del Norte- 8 mil millones de dólares

Corea del Sur- 33 mil millones de dólares

Japón- 41 mil millones de dólares

Rusia- 60 mil millones de dólares

China- 145 mil millones de dólares

Estados Unidos- 477 mil millones de dólares

Fuente: Documental “The propaganda game”

La cuestión y con lo que me quedo después de visitar Corea e intentar aprender todo lo posible, es… ¿de qué y de quién nos tenemos que proteger? ¿bajo qué pretextos se usan la seguridad nacional y el orden y se forman sociedades perfectamente controladas, mudas e infelices? ¿qué tipo de sociedad queremos ser? Por que desde luego, si Corea del Sur, modelo del capitalismo extremo y la tecnología punta, es el ejemplo a seguir… paren el barco que yo, me bajo.

 

PD: Viajar en el país es increíble y esto son sólo mis impresiones después de visitarlo.  Los coreanos se portaron de manera increíble con nosotros, así que esta es una reflexión crítica pero propositiva, por un futuro mejor de Corea y del mundo. 

 

 

Advertisements

One thought on “Corea, política y sociedad: aspectos negativos de una sociedad perfecta

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s